domingo, 27 de noviembre de 2016

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO CONTINÚA LA PROGRAMACIÓN PARA EL TERCER CUATRIMESTRE DE 2016 DEL FORO DE FILOSOFÍA POPULAR (29 DE NOVIEMBRE) CON UNA REFLEXIÓN SOBRE LA PROPIA FILOSOFÍA ANTE EL ESPEJO AQUÍ Y AHORA (¿POR QUÉ, PARA QUÉ, DÓNDE, CUÁNDO, CÓMO, QUÉ FILOSOFÍA?) EN LA QUE PARTICIPARÁ SILVERIO SÁNCHEZ CORREDERA

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El Martes, 29 de Noviembre de 2016, a las 19’30 horas,  en el Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), se desarrollará la sesión mensual del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” que, como continuación de la Programación del tercer cuatrimestre, an kbordará el tema «La filosofía ante el espejo aquí y ahora: ¿Por qué, para qué, dónde, cuándo, cómo, qué filosofía?». La sesión se plantea como reflexión general y concreta que, partiendo de la vivencia inequívoca de un tiempo mediático y simbólico (incluso pedagógico, al someter los sistemas educativos nacionales a vaivenes normativos interesados “en busca de lo útil”) donde lo aparente oculta y silencia lo esencial, trate de profundizar en este ascenso de la insignificancia (que diría Cornelius Castoriadis –Encrucijadas del Laberinto IV: El avance de la insignificancia.  1996-), y ver por qué hoy, en nuestras dramatúrgicas psudodemocracias con su ejercicio de representación convertido en “puro teatro”, parece recuperarse la idea de los viejos absolutismos (fue, al fin, el rector de la Universidad Complutense, todavía en Alcalá, quien dijo, ante el recuperado monarca Fernando VII, aquello de “¡líbrenos Dios de la funesta manía de pensar!”, que tanta carta de naturaleza cobrara luego en las soflamas fascistoides de ciertos generales franquistas en la postguerra) de que pensar resulta un estorbo (Forges dixit)… Porque, en efecto, en tiempos en los que Dios es el Mercado y la macroeconomía arrastra a las personas, bajo la sumisión aprendida (o, por mejor decir, inducida a través de los poderosos imaginarios dominantes que transmiten las industrias culturales transnacionales, desde Disney a los grandes grupos mediáticos), comienzan a brotar, todavía atomizados por la diversidad de causas para la disidencia y la resistencia,  algunos interrogantes sobre el “nuevo sentido del humanismo” en un mundo que, mientras se hace digital y virtual extiendiendo sus redes físicas de intercomucnicación, va paralela y paradójicamente segregando cada día a más sujetos expulsados de lo que podríamos llamar el primer analogado de la humanidad globalizada (el homo digitalis), a la vez que crea nuevas formas psicosociales (léase patológicas)  de incomunicación. Enfrentarse a esto, desde luego, exige algo más que debates en las plazas públicas o supuestos “asaltos a los cielos institucionales” que, al final, sólo sirven para legitimar lo que hay, exige partir de una concepción crítica de realidad crítica (y, por ello, tan compleja como la realidad misma) y de cómo podemos construirla, acercarnos colectivamente a ella… Si eso (en el fondo, una ontología y una epistemología) las formas de actuar de cada cual se tornan en mero voluntarismo y la evolución de las organizaciones sociales responderán a los meros intereses de quienes tienen el poder real (y la fuerza) por mucho que lo envuelvan en retóricas más o menos edulcoradas… Es decir, no hay una verdadera ética ni una verdadera política sin un marco ontológico y epistemológico previo que las ilumine… Porque, además, cuando actuamos siempre lo hacemos necesariamente guiados por una idea de mundo y por intuiciones más o menos precisas de cómo podemos conocer su realidad, de tal modo que, cuanto menor sea la reflexión explícita y el debate sobre ello, cuanto más implícitamente funcione ese telón de fondo, más posibilidades habrá de que se torne en pura metafísica… Es decir en ideas de mundo resultado procesos inmediatos de aprehensión como un todo (ya impliquen estos un supuesto yo interior, en una suerte de introspección transcendente, o un supuesto ente suprramundano, en una suerte de iluminación divina) sin otros conocimientos mediadores, como la ciencia o la tecnología… Sin ontología y epistemología, no es posible una filosofía práctica, ética y política; como, sin conocimientos de primer grado que permitan construir esa ontología y esa epirstemología, no hay verdadera filosofía, sino mera metafísica que, por su carácter inmediato e indubitable, fácilmente puede derivar hacia posiciones práctica tendentes al fundamentalismo.
Resultado de imagen de Forges sobre la FilosofíaAsí que cuando se dice, decimos, que Gustavo Bueno es el último gran filósofo en el sentido de que ha construido el último gran sistema de filosofía,  no estamos diciendo sólo que tiene una ontología (materialismo filosófico) y una epistemología (cierre categorial) fuertes que derivan necesariamente propuestas éticas y políticas de filosofía práctica… Estamos diciendo, de hecho, que, en estos tiempos en los que desde la propia Academia filosófica se desprecia lo ontológico y se relativiza lo epistemológico,  Gustavo Bueno elabora la última verdadera filosofía (lo que en ningún caso, como él mismo señaló hasta la saciedad, supone garantía de filosofía verdadera –esto, de paso, queda patente y paradójicamente demostrado en su deriva final de publicaciones de dirección intencional dudosa y seriamente teñidas por perspectivas ideológicas-)… Una filosofía verdadera que, por supuesto, implica la reflexión sobre el qué, el por qué, el para qué, el cómo, el dónde y el cuándo de la propia disciplina, desde su primera publicación, en polémica con Manuel Sacristán, El papel de la filosofía en el conjunto del saber (1971) hasta otras más recientes, como ¿Qué es la filosofía? (1995)…
Resultado de imagen de Forges sobre la FilosofíaY, en fin, el qué, el por qué, el para qué, el cómo, el dónde y el cuándo de la filosofía, significa, de hecho, un retorno a sus orígenes de saber de segundo grado (que necesita otros saberes de primer grado como mediación en su acceso a la realidad), crítico y totalizador, para seguir buscando, con afán la verdad en estos tiempos difíciles... Renovando el “¡atrévete a saber!” del humanismo ilustrado desde la crítica a su pretensión de verdad absoluta aportada por tantas filosofía de la sospecha… Para posibilitar la constancia y el valor de una actitud filosófica ante los embates de la vida y de la muerte.
Resultado de imagen de Forges sobre la Filosofía Pero la hora es la que es y no podemos conformarnos el mero diagnóstico, debemos (filosofía práctica) intentar atisbar siquiera algunas esas respuestas de resistencia, disidencia y reconstrucción: ¿cómo reelaborar un pensamiento crítico capar de enfrentarse a esa dictadura de lo banal capaz de diversificar y extender sin límites las formas de sumisión simbólicas y reales?... ¿Cómo tornar, en suma (y frente a tantos que desde tertulias o cátedras pervierten y prostituyen la filosofía), “la funesta manía de pensar” en “un arma cargada de futuro” (que diría Pablo Milanés)?..
Resultado de imagen de Forges sobre la FilosofíaTodo ello será introducido, en sus aspectos conceptuales y básicos, por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, que, como siempre, facilitará a las personas participantes un dossier de elaboración propia con documentación sobre el tema abordado, incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, artículos e informaciones de interés, chistes, etc..  Y a su desarrollo se incorporarán las aportaciones de Silverio Sánchez Corredera, Catedrático de Filosofía del IES “Emilio Alarcos” de Gijón, recién jubilado, Patrono de la Fundación Foro Jovellanos y autor de la tesis doctoral Ëtica, Política y Moral en Jovellanos, desde la perspectiva del materialismo filosófico (Universidad de Oviedo, 2003), reelaborada en el libro Jovellanos y el Jovellanismo, una perspectiva filosófica (Oviedo, Pentalfa, 2004), que, entre multitud de publicaciones de divulgación filosófica, tiene la biografía filosófica de Jovellanos adaptada al cómic (con dibujos de Mila García Pérez) en Jovellanos a la luz de Felinus... un gato filósofo  (Oviedo, Eikasía, 2011), gato que ya nos había intentado introducir en la propia Historia de la Filosofía (Felinus: Historia de la Filosofía I.Filosofía Antigua -Oviedo, Eikasía, 2010-).

Resultado de imagen de Forges sobre la FilosofíaTras sus intervenciones (e, incluso, durante las mismas) habrá un debate general entre todas las personas presentes (recordamos que, en relación con este Foro se habrá proyectado ya, el miércoles, 23 de Noviembre, en el Cine-Forum “Imágenes para pensar”, la película Irrational Man, 2015, de Woody Allen. La sesión, se celebra en relación con el Día Mundial de la Filosofía  (Tercer jueves, 17 de Noviembre) y en homenaje al recientemente fallecido Gustavo Bueno Martínez (Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, 1 de septiembre de 1924- Niembro, Llanes, Asturias, 7 de agosto de 2016), figura clave en la formación de ambos ponentes. Tendrá lugar en el Aula 3 (Segunda Planta), con asistencia libre.

lunes, 24 de octubre de 2016

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO CONTINÚA LA PROGRAMACIÓN PARA EL TERCER CUATRIMESTRE DE 2016 DEL FORO DE FILOSOFÍA POPULAR (25 DE OCTUBRE) CON UNA REFLEXIÓN SOBRE LA FILOSOFÍA ANTE LAS CIUDADES AQUÍ Y AHORA (DEL ESPACIO URBANO COMO ÁMBITO Y OBJETO DE REFLEXIÓN)




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El Martes, 25 de Octubre de 2016, a las 19’30 horas,  en el Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), se desarrollará la sesión mensual del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” que, como continuación de la Programación del tercer cuatrimestre, an kbordará el tema «La filosofía ante las ciudades aquí y ahora: Del espacio urbano como ámbito y objeto de reflexión». La sesión se plantea como reflexión general y concreta que parte del hecho histórico de que la propia filosofía tiene un origen inequívocamente urbano, preparado, entre el siglo VI y el IV a.N.E.,  en las colonias griegas de la Jonia y de la Magna Grecia, que seguían el modelo organizativo de la polis helénica, y “oficializado” en la Atenas del siglo IV a.N.E., momento a partir del cual su momento teórico (totalizador) exige la derivación de un momento práctico (particularizador) que incluirá una reflexión sobre la propia polis tanto en sus aspectos más ligados a las relaciones humanos de convivencia (civitas o la ciudad como unidad administrativa de la ciudadanía) como a los físicos y arquitectónicos (urbs o la ciudad como espacio construido). La ciudad es, probablemente, la realidad humana (y también filosófica) por excelencia: la filosofía, como acabamos de decir, nació y sólo pudo nacer en ella. Sin embargo, los imprescindibles enfoques categoriales (desde la arqueología al urbanismo, pasando por la sociología o la arquitectura) que pretenden constituir y agotar todo el conocimiento posible sobre la ciudad, resultan insuficientes para dar cuenta de “la ciudad como un todo” (o sea, de la idea misma de ciudad), por lo que la crítica a esos enfoques y sus pretensión de convertir la suma de sus aproximaciones parciales a la ciudad en un conocimiento completo, es ya una crítica filosófica de sus límites epistemológicos. O, dicho de otro modo, una verdadera teoría de la ciudad sólo puede ser una teoría filosófica. Y, así, debe contemplar (véase, por ejemplo, “Teoría general de la ciudad” de Gustavo Bueno, en G. Bueno, A. Hidalgo y C. Iglesias: Symploké, 1989: 335-342) su origen (como confluencia, en un vórtice permanente de flujos humanos continuos que, procedentes del exterior, se cruzan y alcanzan en un momento histórico una masa crítica, el núcleo de la ciudad, que abrirá un momento de segregación también permanente de fragmentos de flujos que derivan hacia la periferia, la “no ciudad”, u otros vórtices) y evolución (de una ciudad absoluta, autorreferente y autónoma, a una ciudad enclasada, definida por relación con otras ciudades, hacia las que podrá desarrollar vínculos hegemónicos, ciudad imperial, o simétricos dentro de una unidad superior, ciudad nacional, cuyas evoluciones extremas, pasando por la cosmópolis, serían la desaparición por corrupción o la disolución en una ciudad planetaria única y ubicua).                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            
Resultado de imagen de El Roto sobre urbanismoEn cualquier caso, el vórtice permanente se configura el presente desde un multiculturalismo migratorio creciente, tanto en procesos intraestatales de abandono masivo del medio rural (la no ciudad) para asentar precariamente esas poblaciones en las grandes urbes (también en el Sur), como interestatales de abandono masivo de los países económicamente más subdesarrollados y desarrollantes (el llamado Sur) para acceder en condiciones de gran vulnerabilidad a los centros urbanos de los países económicamente desarrollados y subdesarrollantes (el llamado Norte)… En efecto, ese Norte, se convierte en un foco de atracción irresistible (fuertemente mediado por por el “espejismo” que pergeñan los nuevos mass media globalizados) para millones de seres humanos que apenas pueden sobrevivir precariamente en su Sur de origen… Esta migración económica, unida al propio carácter plurinacional y poliétnico de la constitución de los Estados-nación contemporáneos, convierte las ciudades del presente en un abigarrado muestrario de diversidad humana, en un ámbito radicalmente multicultural… Pero una diversidad humana que forzada a asumir unas condiciones de desigualdad (económica, de aceso al bienestar, también espaciales en nuestras urbes) insoportables que la dichosa crisis económica, lejos de los alientos iniciales de cambios en un sistema (el capitalismo globalizador) con inevitables tendencias especulativas (catapultadas por la llamada revolución de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación hacia una perversa financiarización de la economía mundial), parece claro que será pagada, una vez más y de forma más escandalosa que nunca, por quienes nada han tenido que ver en su generación... Los países económicamente desarrollados (y subdesarrollantes) del llamado Norte, mal que bien, atisban una salida afincada sobre las subvención de los grandes intereses económicos con dinero público, mientras los países económicamente subdesarrollados (y desarrollantes) del llamado Sur ven como se alejan hasta las menguadas esperanzas contenidas en los Objetivos del Milenio… Es la contradicción entre una ciudad de los pobres (difusa y violenta en sus estructura y límites) y la ciudad de los ricos (precisa y tranquila) de las que habla el urbanista Bernardo Secchi (La ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres, 2015) Evidentemente, enfrentarse a este mundo postmoderno del “¡sálvese quien pueda!” plantea algunas cuestiones radicales: ¿Cómo garantizar entonces, hoy, aquí y ahora, el sostenimiento de la cohesión social indispensable para una buena y próspera convivencia en nuestras ciudades?, ¿cómo asumir, desde las “ciudades receptoras”, la diferencia normativa, radical en tantas ocasiones, sin renunciar a la esencia misma de su pluralismo constitutivo?. ¿Cómo asumir, por los “territorios emisores”, la frustración de sus aspiraciones y esperanzas en una perpetuación de la misera relativa (y hasta absoluta)?...
Y, sin embargo, entre las poblaciones más bien pensantes de quienes gozan de todos los derechos florecen los discursos mediáticos que fundan, consolidan y extienden un “imaginario de la no ciudad” ligado a una poética de la vida buena: llena de libertad, disposición absoluta del propio tiempo, relación respetuosa y enriquecedora con la naturaleza y los iguales....
Resultado de imagen de El Roto sobre urbanismoPero, claro, raros son los paladines de esos imaginarios poéticos dispuestos, salvo por imperiosa necesidad (económica) personal o colectiva, a trasladarse a los lugares donde el “disfrute de tantas ventajas” es forzoso… Acaso, entre otras razones, porque es estadísticamente forzoso también hacerlo durante una vida breve y pródiga en penurias. Y, así, la vivencia de un multiculturalismo teritorial y geográfico cada vez más residual (rural/urbano, secano/humedales, aislamiento/hipercomunicación, periferia/centro,...) se torna en verdadera desigualdad y segregación espacial ante las presiones homogeneizadoras de nuestras ciudades, sea incapaces aquí y ahora de someter a crítica los diversos tratamientos y propuestas políticas de transformación del territorio que suponen, de hecho, procesos personales y colectivos de pérdida de identidad, extrañamiento y, en general, exclusión…  Así ocurre, por poner un ejemplo muy patente, la pérdida de la mitad de los humedales existentes en Expaña durante el siglo XX (lo que, unido a una deforestación especulativa para “urbanizar el bosque”, lleva a la progresiva desertificación del territorio) tratará de paliarse “políticamente” mediante la inmersión (y desaparición) de cientos de pueblos en embalses y pantanos artificiales que llevan al extrañamiento de decenas de miles de personas y al riesgo de desaparición de formas de vida bien integradas en el antiguo territorio (extrañamiento forzado y un verdadero etnicidio que refleja vívida y hermosamente la novela Distintas formas de mirar el agua (2015).de Julio Llamazares, recordando su nacimiento en Vegamián, pueblo sumergido en el pantano del Porma en 1963. En suma, la pérdida de diversidad etnológica se ha convertido ya en una de las paradójicas constantes culturales en nuestras “ciudades multiculturales de progreso”, en las que cada día desaparecen (o son relegadas a lo marginal, a la periferia del mundo, a la no ciudad, a la condición de “cultura en peligro extinción”) más y más formas de vida ligadas al equilibrio del ser humano con la naturaleza para ser violentamente sustituidas (tras abruptos cambios del paisaje y sus usos por un sistema de explotación y consumo depredador de recursos naturales y humanos)  sólo por las costumbres que tengan cabida en el gran mercado global por ser susceptibles de negocio.
Resultado de imagen de Forges sobre urbanismoEsas abruptas transformaciones del paisaje (ese “llevar el  río al desierto y traer el desierto al río” del que sarcásticamente habla El Roto) que determina la presión hacia una ciudad planetaria homogeneizadora, no sólo agreden irreversiblemente la naturaleza (bajo formas de deforestación, desertificación, o perdida de biodiversidad) sino que también suponen una pérdida neta de etnodiversidad como evidente síntoma de riqueza cultural (una sociedad y una ciudad son indudablemente más rica, y está mejor preparada para enfrentarse a sus retos, cuanto mayor sea la diversidad de formas de vida capaces de convivir que atesoran)... Y de ahí que resulte tan urgente un análisis crítico las actividades humanas que, en su acelerada demanda de materias primas y energía, en su galopante acumulación de residuos biodestructores, en su creciente enfoque meramente especulativo del territorio, la ponen en grave riesgo en nombre de un “progreso” que, sólo para unos pocos, se traduce en rendimiento económico inmediato, a costa de la aculturación de colectivos enteros (tratados en realidad como simples excedentes humanos), y la usurpación de recursos (irrecuperables, en muchos casos) a la humanidad del presente (y a todas las generaciones futuras) en todo el planeta.
Resultado de imagen de El Roto sobre urbanismoEn efecto, la relevancia de la etnodiversidad no radica sólo (ni fundamentalmente) en sus aspectos culturales, sino también (y, acaso, sobre todo) a la capacidad especifica de la propia humanidad para enfrentarse a su supervivencia a largo plazo, y en buena medida el éxito de las ciudades deriva de su capacidad para concentrar recursos que la maximizan… Y cierto es que la propia dinámica evolutiva hace que “naturalmente” (en relación con el medio y sus cambios más o menos drásticos) estén desapareciendo de continuo unas especies y apareciendo otras; pero la actividad humana (desde las deforestaciones o la depredación abusiva hasta la transformación de territorios en ciudades ecológicamente insostenibles e inssustentables o la emisión de gases que deriva en el calentamiento global) acelera drásticamente los cambios en numerosos habitat hasta poner en grave riesgo los seres vivos que los pueblan (hasta poner en riesgo colectivos específicos de la especie humana y, en el límite, a ella misma como tal). En suma, intervenciones que cuestionan severamente la propia relación del ser humano con el resto de los seres vivos (tal y como ya señalaba, en 1854, Seattle, Jefe de las tribus suquamish y duwamish), poniendo en peligro la propia supervivencia… Y el proceso de urbanización acelerada del palneta es una de ellas; porque los problemas de la ciudad presente (de esa urbanización global en definitiva) se multiplican: especulación inmobiliaria que destruye cualquier atisbo de realización del derecho universal a una vivienda digna (véase, por ejemplo, Inurrieta, A.- Irigoien, E.- Murgui, N. y Naredo, J.M.: Qué hacemos con la vivienda, 2013); verdadero núcleo del desarrollo de las contradicciones del capitalismo que, paradójicamente, puede alentar las únicas esperanzas de rebeldía y los únicos alientos utópicos en relación con la recuperación de la voz ciudadana (ver, por ejemplo, Harvey, D.: Ciudades rebeldes. El derecho de la ciudad a la revolución urbana, 2013), aunque sea objeto aquí y ahora de una patrimonialización mercantilista del espacio público urbano en aras de un mayor control social tal y como lo muestran las normativas municipales sobre convivencia al uso (ver, por ejemplo, GEA “La Corrala”: ¿Por qué no nos dejan hacer en la calle?. Prácticas de control social y privatización de los espacios en la ciudad capitalista, 2013), para lo que tan útil resulta la gestión del miedo derivado de los conflictos por la desigualdad y la “injusticia espacial” en nuestras ciudades  como instrumento de control urbano (ver, por ejemplo, Davis, M.: Control urbano: la ecología del miedo, 2001), en paralelo a la proliferación de redes glogales de ciudades por encima del Estado-nación (ver, por ejemplo, Sassen, S.: Contrageografías de la globalización. Género y ciudadanía en los circutios transfronterizos,  2003). Pergeñar, pues, una teoría de la ciudad es imprescindible para enfrentarnos racionalmente a tales cuestiones… Porque, ¿quiénes se preocupan hoy, aquí y ahora, por escuchar, extender, actualizar y dar sentido crítico a las viejas reflexiones del Jefe Seattle?, ¿quiénes se muestran dispuestos a exigir que las actividades humanas favorezcan la biodiversidad y la etonodiversidad en lugar de destruirlas?.. ¿Quiénes, en suma, pueden y quieren dar el paso hacia una neva ciudadanía global y responsable que anteponga la razón humana (universal y diacrónica, pero local y concreta) a los intereses coyunturales del beneficio inmediato para unos pocos?, ¿quiénes están realmente dispuesto a favorecer ciudades más amables y habitables frente a la mera especulación?... Y, ¿cómo hacerlo?.
Porque en la insoportable desigualdad en el acceso a la riqueza, el binestar y hasta el espacio que caracteriza nuestro presente, no podemos conformarnos ya con una forma de lánguida queja; de vacua asunción del análisis crítico de los grandes discursos del “buenismo bienintencionado”, desde los hermosos manifiestos como Lo pequeño es hermoso, 1973, de Ernst Friedrich Schumacher hasta los rimbombantes Objetivos del Milenio auspiciados por Naciones Unidas… Se trata, ni más ni menos, que de pergeñar las líneas de fuerza (ideas, políticas, acciones colectivas y comportamientos individuales) más coherentes con una verdadera ciudadanía planetaria y con una ciudad acogedora para todos... Porque, ¿cómo avanzar hacia las verdaderas condiciones de posibilidad de una erradicación universal de la desigualdad injusta como prioridad sin menguas ni aplazamientos, sin aproximarnos a ese concepto?.
Resultado de imagen de Forges sobre urbanismoTodo ello será introducido, en sus aspectos conceptuales y básicos, y desarrollado problemáticamente por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, que, como siempre, facilitará a las personas participantes un dossier de elaboración propia con documentación sobre el tema abordado, incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, artículos e informaciones de interés, chistes, etc..
Resultado de imagen de El Roto sobre urbanismoTras su intervención (e, incluso, durante la misma) habrá un debate general entre todas las personas presentes (recordamos que, en relación con este Foro se habrá proyectado ya, el miércoles, 19 de Octubre, en el Cine-Forum “Imágenes para pensar”, la película Good Bye, Lenin!, 2003, de Wolfgang Becker. La sesión, celebrada en relación con el Día Internacional de las Ciudades (31 de Octubre),  tendrá lugar en el Aula 3 (Segunda Planta), con asistencia libre.

viernes, 23 de septiembre de 2016

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO INICIA LAS PROGRAMACIÓN PARA EL TERCER CUATRIMESTRE DE 2016 DEL FORO DE FILOSOFÍA POPULAR (27 DE SEPTIEMBRE) CON UNA REFLEXIÓN SOBRE LA FILOSOFÍA ANTE EL RETORNO DE LA BENEFICENCIA AQUÍ Y AHORA (¿CARIDAD PRIVADA O CAPACITACIÓN PÚBLICA?)



 Resultado de imagen de Chistes sobre Beneficencia y caridad
El Martes, 27 de Septiembre de 2016, a las 19’30 horas,  en el Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), se desarrollará la sesión mensual del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” que, como inicio del tercer cuatrimestre, abordará el tema «La filosofía ante el retorno de la beneficencia aquí y ahora: ¿Caridad privada o capacitación pública?». La sesión se plantea como reflexión general y concreta sobre hechos como los que marcan nuestro presente inmediato: mientras los muchos se mueren de hambre (si logran sobrevivir a las guerras persecuciones, pandemias, explotaciones laborales y tantas formas de miserabilización que precarizan su vida) y los pocos se hastían en su propio despilfarro, hasta la vieja Europa, cuna de las mejores revoluciones, de los mejores valores, de las más asentadas democracias, restringe el derecho de libre circulación por el llamado “espacio Schengen” (mucho más por los países que están fuera del mismo) a cualquier avalancha de refugiados que se considere demasiado tumultuosa, por muy benemérita que pueda parecer su demanda de asilo… Las presiones del refugio económico (exteropr o interior) ante un mundo profundamente injusto en el reparto de la riqueza,  desmienten ya, incluso en los países de mayor “tradición acogedora”, como Francia o Estados Unidos, la venerable placa de bronce que se añadió en 1903 a la neoyorkina Estatua de la Libertad (La Libertad Iluminando el Mundo, regalo del gobierno francés para conmemorar elResultado de imagen de Gila y  la Beneficencia centenario de la Declaración de Independencia norteamericana, diseñada por el escultor Frédéric Auguste Bartholdi con estructura interior del ingeniero Alexandre Gustave Eiffel, e inaugurada el 28 de Octubre de 1886) con el final del soneto de de Emma Lazarus: «"¡Guardaos, tierras antiguas, vuestra pompa legendaria!" grita ella./  "¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres./ Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad./ El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas./ Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades, a mí!./ ¡Yo elevo mi faro detrás de la puerta dorada!"»... Un mensaje de esperanza que parece haber perdido todo sentido cuando ya nadie parece estar dispuesto (en nombre del nuevo principio supremo de la seguridad) a abrir puertas, ni doradas ni herrumbrosas, ante quien busca simplemente una opción de vida mínimamente digna en este mundo... La dichosa crisis económica (más propiamente, estafa financiera global), lejos de los alientos iniciales de cambios en un sistema (ese capitalismo globalizador con su propensión especulativa convertida, mediante la llamada revolución de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, en una insoportable financiarización de la economía mundial), parece claro que fue, es y será pagada, una vez más y de forma más escandalosa que nunca, por quienes nada han tenido que ver en su generación (aunque los gobiernos, en su papel de fieles testaferros del poder económico, los acusen, nos acusen, ahora de haber vivido “por encima de sus posibilidades”,; o sea, exactamente en las posibilidades que ellos mismos les ofrecieron)... Los países económicamente desarrollados (y subdesarrollantes) del llamado Norte, mal que bien, atisban una salida Resultado de imagen de Beneficencia y caridadafincada sobre las subvención de los grandes intereses económicos con dinero público, mientras los países económicamente subdesarrollados (y desarrollantes) del llamado Sur (incluyendo a algunos de los llamados emergentes) ven como se alejan las menguadas esperanzas contenidas en los Objetivos del Milenio… La lucha contra la pobreza y erradicación en el mundo sufre, una vez más, nuevos aplazamientos, mientras los poderes reales se refocilan en políticas más refinadas (y excluyentes) para potenciar su propia seguridad física y económica. En tal afán, nuestras autoridades (supuestos poderes públicos siempre al servicio de los amos del mundo) no les temblará el pulso a la hora de meternos en vereda, para hacernos más fuertes en el sufrimiento creciente, para rebajar los humos de nuestros pretendidos derechos... Vamos, todas esas cosas que se hacen por nuestro bien: quitarnos dinero, quitarnos la vivienda, quitarnos un poquito de salud y educación cada día, quitarnos atención a nuestras dependencias; quitarnos, en fin, un poquto de vida... ¡Loable empeño que, sin duda, hará a quienes logren sobrevivir mucho más resistentes ante la adversidad!.
No deja de resultar curioso ese empecinamiento europeo en esa teología del ajuste y el recorte precisamente ahora, cuando hasta sus viejos valedores, como el nada revolucionario Fondo Monetario Internacional o las autoridades económicas norteamericanas (con la Presidenta del Sistema de la Reserva Federal, Janet Yellen, y el Presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, Jason Furman, a la cabeza) se persuaden ya, tras su larga experiencia de décadas condenando a países latinoamericanos y africanos a la quiebra, de que, sólo con recortes y sin inversión pública que anime la economía, cualquier conato recuperación económica es inviable. De hecho, hoy mismo, con políticas económicas expansivas, la economía norteamericana está creciendo un 4’2% frente al crecimiento nulo de la eurozona de los ajustes (o del 0’2% del Producto Interior Bruto si consideramos la Unión Europea en su conjunto).
Pero, además, el propio tratamiento, por ejemplo, de la educación o la salud como un medio para fines externos a la propia ciudadanía que recibe (o no) los servicios que las articulan (desarrollo económico, mejora de la competitividad de las industrias nacionales, constitución de una oferta adecuada y flexible ante las demandas cambiantes del mercado laboral, mantenimiento de la primacía de determinados colectivos frente a otros, o cualesquiera otros de esos que tan gratos resultan hoy a las bocas y oídos neoliberales), constituye, en la práctica, su negación como derechos, y su conversión en bienes en el mercado, porque convierten, en la práctica, el nivel de acceso posible de cada cual a las prestaciones educativas y sanitarias en un bien patrimonial más que se añade a sus posesiones (vivienda, electrodomésticos o vehículo) como símbolo de status Y es por ello que las tensiones privatizadoras que sufren estos derechos básicos marcan, en primer lugar, el camino hacia su disolución como tales, y, por añadidura, son un signo palmario de la ínfima calidad democrática de nuestros sistemas políticos al sustentarse de los discursos que sitúan el desarrollo en la aplicación de los derechos humanos (en sus tres generaciones: derechos civiles y políticos, derechos sociales y laborales y derechos relativos a la paz y el medio ambiente) a las legislaciones nacionales como una suerte (o desgracia) de lastre para la “viabilidad (económica) del mundo”, de “carga insoportable para una sociedad”, de “rémora para el desarrollo económico”. Un discurso y unas prácticas sociopolíticas, en fin, que miserabilizan colectivos y precarizan la vida hasta asentar el sistema sobre una verdadera opresión globalizada.
Resultado de imagen de Beneficencia y caridadAsí lo muestran en suma las políticas neoliberales de ajuste que imponen, en todo el viejo mundo económicamente desarrollado, recortes drásticos del sector público que, en realidad, se transforman rápidamente en disolución de derechos básicos como el acceso a la salud (ya con datos que auguran una disminución de la esperanza de vida en España), a la educación (ya con miles de personas excluidas de un sistema educativo público en franco deterioro, por falta de apoyos o de recursos a partir de recortes en dotaciones y becas), a la protección de la dependencia (ya casi paralizada por la drástica reducción de recursos), a la vivienda (ya con cientos de miles de familias desahuciadas por unos bancos sostenidos con dinero público), al trabajo (ya con un proceso de precarización galopante que convierte el empleo digno en un artículo de lujo)... Y, en definitiva, en una privatización de los derechos (quienes quieran salud, pensiones o atención a sus dependencias que se las compren en los mercados correspondientes,... ¡si es que pueden!) que supone un proceso planificado de precarización de la vida para la inmensa mayoría de la población (abocada a la caridad o la beneficencia cuando no puede acceder a esos mercados)... ¿Es aún posible, aquí y ahora, y contando con la indefensión aprendida por la ciudadanía del presente, mantener un mínimo de cohesión social para no seguir alimentando ese proceso?... ¿Es posible hablar siquiera de seguridad o de paz social en medio de esta opresión globalizada que dinamita cualquier atisbo de bienestar universal?-
Resultado de imagen de Sociedad de BeneficenciaEvidentemente, resulta necesario y hasta urgente derivar estps interrogantes hacia una reflexión compartida, hacia un debate público sobre la moralidad y viabilidad humana de sus consecuencias políticas y sociales (más allá del mero cálculo económico, porque, como diría Antonio Machado, “sólo el necio confunde valor y precio”), intentando alumbrar algunas vías de resistencia posible ante las mismas (desde esa solidaridad entre iguales, que tanto ha florecido y en tantas formas ante la crisis/estafa, hasta la exigencias políticas como el salario social o la renta básica). Pero, por otra parte, la disolución del viejo conflicto Este/Oeste ha dejado expedito el camino hacia el poder real (y hacia los imaginarios colectivos que deriva) al neoliberalismo rampante, que, con su “discurso único” trata de legitimar las políticas de ajuste estructural  (en realidad, la transferencia al sector privado de toda actividad susceptible de ser convertida en negocio, bajo el principio de “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas –ya sea mediante la acción  residual de los Estados, cuando se trata de empresas o entidades financieras que ven frustrado su “afán emprendedor”, o, cada vez con mayor frecuencia e intensidad, de la mera solidaridad colectiva, cuando se trata de personas que ven precarizada su vida-“) que vienen imponiendo de hecho, en lo global y en lo local, actos y prácticas que violan sin recato los principios que articulan la mismísima Declaración Universal de los Derechos Humanos, desde la primera generación de esos derechos humanos (con quiebras evidentes del principio de libertad a favor del “imperio del más fuerte”), a la tercera (con quiebras del principio de solidaridad como éstas de las que hoy participan los gobiernos europeos ante los flujos de personas que huyen de la situación provocada en Oriente Próximo y Medio), pasando por la  segunda (con quiebras del principio de igualdad que suponen el desmantelamiento efectivo de los incipientes Estados del bienestar, con generación constante de “bolsas de exclusión social” que integradas en el llamado “cuarto mundo” son abandonadas a su suerte por el Estado o dejadas en manos de lo que Pierre Bordieu, en Contrafuegos: Reflexiones para servir a la resistencia contra la invasión neoliberal -1999-, llamaba “profesionales del dolor”, desde trabajadores sociales a jueces de primera instancia, pasando por el profesorado, que, vaciados de cualquier recurso y estímulo emancipador, en su trabajo con esos colectivos sólo pueden ofrecer su propio dolor como respuesta) Porque, además, todo esto sucede, claro está, en plena crisis del concepto y práctica del Estado-nación, ya sin verdadera capacidad (o haciendo dejación de ella) para administrar con la más mínima autonomía su territorio al estar en cuestión las propias ideas de Estado de Derecho, Estado Social de Derecho y el marco moderno de relaciones internacionales.
O sea que, en un mundo simbólica y mediáticamente interconectado, las inmensas mayorías de personas desahuciadas de todo apenas pueden soportar por más tiempo la ufana opulencia de los amos del mundo… Una situación para la que la supuesta necesidad de (re)educación en valores (abstractos) de tolerancia o solidaridad no es más que la perpetuación (muchas veces bienintencionada) de enfoques (una suerte de beneficencia o caridad secularizadas) que apuntalan las necesidades estructurales del sistema de desarrollo económico neoliberal, que, por ejemplo, pasa del concepto “Europa fortaleza” a replantearse una “gestión de los flujos migratorios” (no, desde luego, al debate sobre el reconocimiento universal de la libertad de tránsito y asentamiento de las personas –tal y como “generosamente” hace con los capitales-) ante las necesidades acuciantes de mano de obra de baja cualificación derivadas de sus bajos índices de natalidad y el envejecimiento de su población (que cierra el círculo de nuevas necesidades de mano de obra para trabajos asistenciales “de bajo estatus”)
Resultado de imagen de Perich y  la Beneficencia¿Cabe pues, aquí y ahora, en estas sociedades complejas, el ensayo de soluciones simples (como la exclusión y control manu militari de los excluídos) o los ejercicios de “lavado de caras y conciencias” en el discurso que apuntala imaginarios polícitcamente correctos, para los conflictos derivados del injustamente desigual reparto de la riqueza?...  La tentación excluyente en un mundo globalizado e interconectado parece vana y absurda, pues, entre otras cosas, exigirá el continuo reforzamiento de esa manu militari, el permanente levantamiento de vallas y muros más y más altos, para, ante la radicalización creciente de la opresión globalizada, resistir los inevitables brotes de insumisión de los nuevos parias, ya sin nada que perder… ¿Cómo frenar las urgencias por “buscarse la vida” allí donde estima que puede encontrarla más fácil?... ¿no es más sostenible, a medio y largo plazo, el ensayo de respuestas que, partiendo del (re)conocimiento de los procesos de exclusión, de su contexto y de nuestras responsabilidades, apuesten por la creación de las condiciones objetivas para frenarlos (con políticas públicas de capacitación) y compensarlos cuando se produzcan (con garantía de mínimos vitales) para posibilitar la convivencia simétrica a partir de la voluntad de enfrentarse colectivamente al propio conflicto?... Desde luego, el reparto actual del poder material lo torna casi utópico, pero la alternativa, lo que está ocurriendo porque se está haciendo, lo que vemos y sentimos a nuestro lado, resulta ya insoportable… Y, muy probablemente, temerario y dramático.
O dicho de otro modo, ¿cómo avanzar hacia unas verdaderas condiciones de posibilidad de erradicación universal de la pobreza como prioridad sin menguas ni aplazamientos?, ¿es posible aún, aquí y ahora, una auténtica política mundial dirigida hacia la redistribución justa, equitativa y segura de la riqueza?.
Todo ello será introducido, en sus aspectos conceptuales y básicos, por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro. para dar paso a las reflexiones sobre ejemplos problemáticos que, concretando en el aquí y el ahora (lucha contra la exclusión social y desarrollo práctico de derechos concretos sometidos a regulaciones legales de distinto tipo: dependencia, salario social, acceso a la vivienda, a la salud, o a la educación, etc.) de la cuestión general, aportará la Asociación de Lucha contra la Exclusión ALAMBIQUE.
Como siempre, se facilitará a las personas participantes un dossier, elaborado por el propio coordinador del Foro, con documentación sobre el tema abordado, incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, artículos e informaciones de interés, chistes, etc..
Resultado de imagen de Chistes sobre Beneficencia y caridadTras las intervenciones (e, incluso, durante las mismas) habrá un debate general entre todas las personas presentes (recordamos que, en relación con este Foro se habrá proyectado ya, el miércoles, 21 de Septiembre, en el Cine-Forum “Imágenes para pensar”, la película Nazarín, 1959, de Luís Buñuel. La sesión, celebrada en relación con el Día Internacional de la Beneficencia (5 de Septiembre),  tendrá lugar en el Aula 3 (Segunda Planta), con asistencia libre.