sábado, 24 de febrero de 2018

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DE EL LLANO SIGUE, EL MARTES 27 DE FEBRERO, LA PROGRAMACIÓN DEL PRIMER SEMESTRE DE 2018 DE SU FORO DE FILOSOFÍA POPULAR CON UNA REFLEXIÓN FILOSÓFICA SOBRE LA MAGIA DE LA RADIO COMO AQUÍ Y AHORA (¿POR QUÉ LA TELEVISIÓN NO LOGRÓ MATAR “LA ESTRELLA DE LA RADIO”?) ANIMADA POR ALEJANDRO FONSECA TORRE


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El Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en su sesión del mes de Febrero-2018 (Martes, 27, a las 19’30 horas),  del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” abordará el tema «La filosofía ante la magia de la radio aquí y ahora: ¿Por qué la televisión no logró “matar la estrella de la radio”?». En 1979 se publicaba el álbum Bruce Woolley And The Camera Club, que incluía la canción “Video Killed the Radio Star”, un éxito en Canadá que, tras incorporarse Bruce Woolley ese mismo año al grupo británico The Buggles, sería incluida también en su álbum The Age of Plastic (publicado el 7 de septiembre de 1979 por Island Records) para convertirse en un gran éxito mundial… De hecho, su vídeo musical, dirigido por Russell Mulcahy, dería el pistoletazo de salida a las emisiones de la poderosa cadena MTV el 1 de agosto de 1981. ¿Por qué?: tanto la letra de la canción (escrita pro Trevor Horn, Geoff Downes y Bruce Woolley) como las imágenes del vídeo, que incuian radios que explotaban, se referencia a una antigua estrella de la radio que ve cómo sus días de gloria tocan a su fin ahogados en el torbellino imparable del vídeo. Y vendrían luego otras versiones como las adaptaciones que, ya en 1979, haría el francés Ringo en su idioma (“Qui est ce grand corbeau noir”) y en español (“Marylin no se quiere casar”); la del grupo español Parchís en su álbum Comando G (1980); la del grupo español Aerolíneas Federales titulada “Mi vídeo no tiene mando a distancia” (incluida en su álbum Hop hop de 1987); y así decenas de ellas hasta las muy conocidas y computarizadas de Erasure (2003); o la reciente del dúo Pomplamoose  en su álbum Pomplamoose: Season 2 (2014)… Y hasta Sanyo la utilizaría en una de sus campañas publicitarias. Así que de esto tendrá que partir esta sesión:  «I heard you on the wireless back in fifty two / Lying awake intent at tuning in on you / If I was young it didn't stop you coming through / They took the credit for your second symphony / Rewritten by machine and new technology / And now I understand the problems you can see / I met your children / What did you tell them? / Video killed the radio star / Video killed the radio star / Pictures came and broke your heart / And now we meet in an abandoned studio / We hear the playback and it seems so long ago / And you remember the jingles used to go... oh, oh / You were the first one /You were the last one / Video killed the radio star / Video killed the radio star / In my mind and in my car / We can't rewind we've gone too far / Video killed the radio star / Video killed the radio star / In my mind and in my car / We can't rewind we've gone to far / Pictures came and broke your heart / Put the blame on VTR / You are a radio star / You are a radio star / Video killed the radio star / Video killed the radio star / You are a radio star / You are a radio star.»
Resultado de imagen de Forges y los micrófonos O sea: «Te escuché en la radio en el 52, / recostado despierto, atento al sintonizar contigo, / si fuera joven, tu supervivencia no se detendría. / Se llevaron [todo] el mérito por tu segunda sinfonía, / reescrita por una máquina y nueva tecnología, / y ahora entiendo los problemas que puedes ver. /Me encontré con tus niños, / ¿Qué les dijiste? / El vídeo clip mató a la estrella de la radio, / el vídeo clip mató a la estrella de la radio, / las imágenes llegaron y rompieron tu corazón. / Y ahora nos encontramos en un estudio abandonado, / escuchamos la grabación y parece hace tanto tiempo, / y tú recuerdas que la tonadilla decía... oh, oh. / Tú fuiste el primero, / tú fuiste el último. / El vídeo clip mató a la estrella de la radio, / el vídeo clip mató a la estrella de la radio. / En mi cabeza y en mi coche, / no podemos rebobinar, hemos ido demasiado lejos. / El vídeo clip mató a la estrella de la radio, / el vídeo clip mató a la estrella de la radio, / en mi cabeza y en mi coche. / No podemos rebobinar, hemos ido demasiado lejos, / las imágenes llegaron y rompieron tu corazón, / échale la culpa al grabador de video / Eres una estrella de la radio, / eres una estrella de la radio… / El vídeo clip mató a la estrella de la radio, / el vídeo clip mató a la estrella de la radio… / Eres una estrella de la radio,/ eres una estrella de la radio.»
Resultado de imagen de Forges y los periodistas de ayer y de hoyPorque el hecho de que los lamentos nostálgicos y negros augurios que, con respecto la radio, como medio de comunicación (frente a la imagen televisiva), y para las radiofórmulas musicales (bajo el imperio del vídeoclip), nos dejaban hace casi cuarenta años Bruce Woolley y compañía se hayan visto radicalmente chafados exige una  reflexión general y concreta sobre el sentido y evolución del medio radiofónico en este tiempo…  Y, es que tras la arremetida inicial y genérica de la televisión o la específica de los videoclips un par de décadas después, las radios parecen haberse instalado en una suerte de auge permanente, con crecimientos sostenidos de las audiencias, constantes “batallas empresariales” entre los grupos mediáticos (ligados a lobbies ideológicos) cada vez que se convoca una concesión político-administrativa de radiofrecuencias… Y una excelente adaptación al marco que ofrecen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (con desarrollo de contenidos “a la carta” a través de la redifusión RSS –Really Simple Syndication- en Podcast de programas de radio convencional, así como el fomento de fenómenos no convencionales, pero convergentes con el medio, como los audioblogs. Crecen los diales y crecen los “modelos de negocio radiofónico”, aunque básicamente siguen captando las máximas audiencias los de siempre: una radio convencional que potencia la participación de las audiencias y encuentra su quintaesencia en una combianción variable de informativos (generales y deportivos -incluyendo retrasmisiones en directo y dinámicos magazines-), magazines generales de larga duración con variedad de contenidos (desde las entrevistas a las tertulias políticas, pasando por   la opinión editorial, la creciente presencia del humor, la difusión cultural o los concursos) y unas radiofórmulas musicales que siguen formando parte esencial (y diversificada) de todos los grupos radiofónicos... ¿Por qué este reverdecimiento de la radio aquí y ahora?. Frente a una televisión generalista con sus parrillas agostadas por fenómenos convergentes, como el de los programas “de cotilleo” y los reality shows en los que personajes insustanciales venden historias triviales de su vida, para después someterse a una  “guionización, implícita o explícita, de su cotidianidad” que les permita “mantenerse en nómina”, que llegan a teñir hasta los viejos formatos informativos o de opinión (desde los telediarios hasta los debates) con un “enfoque cotilla” que, para colmo, pretende situarse en limbo de aparente “neutralidad informativa” absolutamente patético; la radio ofrece la cercanía de la voz... Una voz que acompaña y apenas (salvo en casos muy contados y llamativamente cuasiparódicos) trata, como la televisión, de configurar un “imaginario de lo monstruoso” (en el sentido etimológico de “lo que avisa o previene desde una voluntad superior”), por una parte, como “aviso a navegantes” de qué es lo que hay más allá de la dura cotidianidad de quien mira la pantalla (para evitar que lo desee) y, por otra, para captar su atención situándola fuera de su vida, de sus problemas concretos, de sí mismo, extrañándolo, alienándolo... La televisión generalistas se ha convertido en el primer analogado que lo que Cornelius Castoriadis llamaría “el ascenso de la insignificancia” (ver El ascenso de la insignificancia. Encrucijadas del laberinto IV, 1996) por su contribución esencial a la consolidación de los imaginarios hegemónicos del capitalismo globalizado, siempre interesado, también con la sobresaturación de “imágenes de lo catastrófico” que pueblan el resto de los informativos y buena parte y los telerreportajes, de ir dejando avisos de lo que puede venir para generar una empatía lejana más alienante que activista. Por el contrario, la “voz radiofónica”, que es el sonido de fondo del paisaje infantil (eso que Rainer Maria Rilke decía de era la verdadera y única patria de todo ser humano) de muchas generaciones, nos acompaña en las tareas cotidianas, envolviéndonos con su cálida magia en la propia cotidianidad, sin alienarnos de lo que somos. Y, por ello, nos pone (sin impostaciones de pretendida neutralidad) en situación de contribuir a una sociedad más consciente, participativa y solidaria (en definitiva, más democrática), a partir de la creación de mecanismos cuasiautomáticos de lectura ideológica y representacional de lo que se nos cuenta, develando los intereses que subyacen en los mensajes y sacando de ello fruto de conocimiento, capacidad comunicativa, comprensión del mundo y voluntad de transformarlo (incluyendo los propios medios de comunicación).
Resultado de imagen de Forges y el olvido de las catástrofesLa televisión es la punta de lanza de las grandes industrias transnacionales de la cultura, instrumentos clásicos de alienación de masas para la producción agregada de sumisión aprendida a través de una neurosis experimental por permanente insatisfacción del deseo en el contraste entre los arquetipos de heroicidad y la realidad de cada día (porque, en definitiva, cuando uno va al supermercado, Messi o Ronaldo, House o el Doctor Mateo, Tony Soprano o Luisma García, Belén Esteban o Kiko Matamoros nos sirven de bastante poco). En cambio, la radio, que sigue en nuestras cocinas y en nuestros paseos, nos proporciona un cálido acompañamiento (una vez más, ese telón sonoro veraz y confiable) en nuestra cotidianidad… Por eso, seguimos venerando, más allá de su sesgo ideológico, los grandes nombres de la radio (José Luís Pécker, Matías Prats, Juana Ginzo, Manuel Martín Ferrand, Graciela Mancuso, Joaquín Prat, Carmen Vela, Julio César Iglesias, Carlos Llamas, Isabel Gemio, Luís del Olmo, Iñaki Gabilondo, Julia Otero…) que acompañaron (y acompañan) nuestra vida… Porque, en la conexión casi mágica de las ondas y sin necesidad de telefonía o medios digitales, sentimos que se establece un diálogo de confianza que va más allá de la realidad de la interacción.
Imagen relacionadaLa radio se torna así en camino abierto hacia las respuesta a algunos interrogantes sobre el nuevo sentido del humanismo en un mundo que se hace digital y virtual, que paradójicamente extiende sus redes físicas de intercomucnicación segregando cada día a más sujetos de lo que podríamos llamar el primer analogado de la humanidad globalizada (el homo digitalis) y creando nuevas formas (que, con demasiada frecuencia, derivan en patologías psicosociales) de incomunicación. Porque, ¿cómo se conforma la información sobre lo que pasa en el mundo, que tipo de criterios separan lo relevante de lo que no lo es, qué constituye y por qué la agenda de los medios y cómo se manifiestan sus cosmovisiones correspondientes,...?. Y es que estamos en un marco en el que, en realidad, la libertad de prensa, reducida ya a libertad de emisión de mensajes significativos para quien puede permitírselo, apenas guarda ya relación con su derecho humano correlativo: la libertad de expresión... Y tal cuestionamiento, evidentemente, nos lleva a contemplar como esa libertad de expresión ha de referirse necesariamente a la accesibilidad a la información para una construcción (problemática, polémica, dialógica) de un conocimiento con voluntad de comunicación más allá de los meros intereses de unos pocos, las empresas que administran y gestionan esa llamada libertad de prensa. Y en eso, como decimos, la radio es el medio más igualitario y horizontal en la articulación de una nueva accesibilidad (informativa y comunicativa) que incluya los llamados medios alternativos (tradicionales –como las viejas y nuevas radios libres- o digitales) para situar el marco del debate sobre el qué hacer con los efectos de las llamadas nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) sobre las relaciones (de comunicación en sus múltiples modalidades) humanas... Curiosamente la radio, que iba a morir, siempre ha compartido buena parte de las ventajas atribuidas al nuevo entorno digital: inmediatez, interrelación, cooperación, libertad, democratización/divulgación del saber,… Así que en ante la gran paradoja de que “en la sociedad de la comunicación nadie se comunica verdaderamente (en profundidad) con nadie”, debemos reivindicar la radio para “sintonizar contigo” que decía Bruce Woolley… Con todo el mundo… Y estar en la onda.
Estas reflexiones, que serán introducidas problemáticamente en sus aspectos básicos por el Coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, encontrarán su desarrollo más lógico en la voz de un “radio star” muy vivo, Alejandro FONSECA TORRE, graduado en Comunicación, especialidades en Radio y Televisión y Contenido, explotación y gestión de medios, por la Universidad Nacional de General San Martín (Buenos Aires); Director de los Estudios Ópalo (2002-2007) y de Buenos Aires Producciones (2007 hasta hoy); conductor del magazine vespertino La Buena Tarde en Radio Principado de Asturias (RPA).
Resultado de imagen de día mundial de la radioComo siempre, se facilitará a las personas participantes un dossier con documentación sobre el tema abordado (incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, e informaciones de interés) elaborado por el coordinador del Foro. Tras las intervenciones (e, incluso, durante las mismas) habrá un debate general entre todas las personas presentes. La sesión, que se celebra en relación con el  Día Mundial de la Radio (13 de Febrero), tendrá lugar en el Aula 3 de la Segunda Planta, con asistencia libre.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Alejandro Fonseca en la reflexión del Foro Filosófico del CMI de El Llano sobre la radio (27-2-2018, 19'30 horas)


"La radio afecta a la gente de una forma muy íntima, de tú a tú, y
ofrece todo un mundo de comunicación silenciosa entre el escritor-locutor y el oyente."
Herbert Marshall McLuhan
(Edmonton, Alberta, Canadá, 21 de julio de 1911-
Toronto, 31 de diciembre de 1980):
Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano, 1996.
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miércoles, 10 de enero de 2018

Presentación del Nº 93 de la Revista Ábaco dedicado a la reflexión sobre el Maerialismo Filosófico en el aniversario del fallecimiento de Gustavo Bueno (CCAI, 13-1-2018, 19 horas)

Cicees
Revista Ábaco
La revista Abaco
tiene el gusto de invitarle al acto de presentación de su número 93, monográfico titulado
El Materialismo Filosófico.
En el primer aniversario del fallecimiento de Gustavo Bueno Martínez (1924-2016)
Resultado de imagen de Revista Ábaco nª 93
El acto tendrá lugar en la
Sala de Conferencias (Primera Planta)
delCCAI (Centro de Cultura Antiguo Instituto),
c/ Jovellanos, 21- 33201 Gijón. Tlf: 985181001,
el próximo sábado, 13 de enero de 2018,
a las 19 horas

Están previstas la intervenciones de personas que han colaborado en este número de la revista:

- José Ignacio Fernández del Castro,
que introducirá el acto como coordinador de este número sobreMaterialismo Filosófico.
Ada Pérez García, artista plástica (ARTMACEN) y autora de la obra gráfica, inspirada en la obra filosófica de Gustavo Bueno, que ilustra el monográfico. 
David Alvargonzález Rodríguez,
profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Oviedo y articulista en este número.
Pablo Huerga Melcón, pro fesor de Filosofía en el IES "Rosario Acuña" y articulista en este número.
Silverio Sánchez Corredera, Catedrático de Filosofía de Secundaria jubilado y articulista en este número.

Al final de las intervenciones se establecerá un breve coloquio con las personas asistentes.
La entrada es libre hasta completar aforo.

Tlf. 34 985319385

Imagen en el mensaje

viernes, 15 de diciembre de 2017

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO CIERRA, EL MARTES 19 DE DICIEMBRE, LA PROGRAMACIÓN DEL TERCER CUATRIMESTRE DEL 2017 DE SU FORO DE FILOSOFÍA POPULAR CON UNA REFLEXIÓN FILOSÓFICA SOBRE LA PERMANENCIA DE LA CORRUPCIÓN AQUÍ Y AHORA (DE LA DEMOCRACIA ELITISTA COMO ALTERNANCIA DE “RELATOS SOBRE LA PERVERSIÓN DEL SISTEMA”)

Resultado de imagen de El Roto sobre corrupción
El Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en su sesión del mes de Diciembre-2017 (Martes, 19, a las 19’30 horas),  del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” abordará el tema «La filosofía ante la corrupción que no cesa aquí y ahora: De la “democracia elitista” como alternancia de “relatos sobre la perversión del sistema”?». La sesión se plantea como reflexión general y concreta que, partiendo de la vivencia inequívoca, presente cada día en todos los medios de comunicación social,  de un cierto “hedor a corrupción política” al que, por desgracia, parece que nos vamos acostumbrando y que, en cualquier caso, pone en solfa y bajo sospecha, ante la ciudadanía, toda dedicación voluntaria a los asuntos públicos (hasta convertir, por ejemplo, a todo concejal de Urbanismo en probable corrupto; o, en general, a las propias personas que a ellos se dedican en uno de los “problemas fundamentales del país” -entre el segundo y el quinto, en función del momento-, según revelan mes tras mes las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre las percepciones de la ciudadanía)… En efecto, a cualquier lado que miremos, la corrupción política parece crecer cual mala hierba que impide todo atisbo de cosecha democráticaLo público se pone, sin gran rubor, al servicio de los intereses privados destrozando paisajes, mutando leyes cuando es menester según la conveniencia de los (verdaderos) poderes económicos, diezmando recursos físicos y humanos, empobreciendo pueblos e imposibilitando la vida en el medio natural…
Resultado de imagen de corrupciónY es que el discurso de los ajustes urgentes e imprescindibles deriva prácticas, cuanto menos paradójicas: mientras los causantes y propagadores del crack financiero reciben cuantiosas subvenciones de dinero público para “salvar sus entidades” (que les permiten cobrar sueldos y primas astronómicos), la ciudadanía de a pie es vapuleada por el desempleo, las congelaciones y reducciones salariales, la precarización laboral, la desregulación de la jornada, los avisos de desahucio, el incremento de impuestos para la rentas del trabajo y la constante amenaza de ocaso del débil y menoscabado bienestar público... La “refundación del capitalismo” de la que todos los paladines del orden (bipartidista) establecido (de Sarkozy a Zapatero) hablaban al principio de la crisis, parece haber consistido simplemente en dejarlo campar a sus anchas, en la completa e incondicional rendición de lo político (los intereses  públicos, el cuidado del bien común) a lo económico (los intereses  privados, la multiplicación del beneficio particular a costa de lo que sea). Con ello, la crisis económica va convirtiéndose (más allá de los menores o mayores repuntes) en una verdadera crisis social en la que, además de la división del planeta en Norte (países económicamente desarrollados y subdesarrollantes) y Sur (países económicamente subdesarrollados y desarrollantes), va extendiéndose en el propio mundo rico una inmensa bolsa de pobreza (eso que eufemísticamente llamamos “cuarto mundo”) que ya sólo puede sobrevivir de la limosna pública (esos 400 euros mensuales que reciben las personas paradas cuyas unidades familiares se han quedado ya sin ingreso alguno) o privada (comiendo en las Cocinas Económicas o recibiendo asistencia del Banco de Alimentos, vistiéndose en los roperos de Cáritas, durmiendo en los albergues para transeuntes,...). A su lado, el patrimonio de apenas una docena de las mayores fortunas de España bastaría para financiar todos los recortes que el gobierno ha hecho en los años más crudos de la crisis...
Resultado de imagen de El Roto sobre corrupciónY es que las políticas neoliberales de ajuste se imponen en todo el viejo mundo económicamente desarrollado, mientras asistimos a la emergencia económica de los países que, precisamente, han abandonado tales políticas… Porque, digámoslo ya, los recortes drásticos del sector público, en realidad, se transforman rápidamente en disolución de derechos básicos como el acceso a la salud (ya con una disminución de la esperanza de vida en España, para contento del FMI, por primera vez en décadas), a la educación (ya con miles de personas excluídas de un sistema educativo en deterioro, por falta de apoyos o de recursos a partir de recortes en dotaciones y becas), a la protección de la dependencia (ya casi paralizada por la drástica reducción de recursos), a la vivienda (ya con cientos de miles de familias desahuciadas por unos bancos sostenidos con dinero público), al trabajo (ya con un proceso de precarización galopante que convierte el empleo digno en un artículo de lujo)... Y, en definitiva, en una privatización de los derechos (el que quiera salud, educación, pensiones o atención a sus dependencias que se lo compre en los mercados correspondientes,... si es que puede) que supone un proceso planificado de precarización de la vida para la inmensa mayoría de la población (abocada a la caridad cuando no puede acceder a esos mercados)... ¿Es aún posible, aquí y ahora, y contando con la indefensión aprendida por la ciudadanía del presente, mantener un mínimo de cohesión social?... ¿Es, en suma, posible hablar siquiera de paz social en medio de esta opresión globalizada que dinamita cualquier atisbo de bienestar universal?.
Resultado de imagen de corrupciónSon interrogantes que se perfilan ante una ciudadanía atónita, porque, vista a pie de calle, ¿qué democracia es ésta en la que los grandes especuladores son “premiados” por los poderes públicos (cada día con menos poder real) para compensar los descalabros de sus ambiciones con el dinero de todos?, ¿qué democracia es ésta en la que el poder real va ejerciéndose (cada día con menos tapujos) por los consejos de administración de las grandes corporaciones económicas, totalmente ajenas a cualquier atisbo de control popular?, ¿qué democracia es ésta en la que los beneficios acumulados en los ciclos de bonanza económica revierten en los amos del mundo, mientras las menguas económicas de las crisis las pagan sus nuevos esclavos (o sea, todos)?, ¿qué democracia es ésta en la que la creciente desafección política (patente en la indiferencia política de la juventud, en una abstención creciente y frecuentemente mayoritaria, en la situación de la casta política como tercer gran problema del país en las encuestas, etc.) no logra ni tan siquiera obstaculizar un poco, o hacer que por lo menos se disimule, la obscena y onerosa dramaturgia de unas instituciones políticas obsoletas, nada representativas (salvo en el sentido más teatral del término) y totalmente inútiles, que viven inmersas en un juego de apariencias al servicio directo de los poderosos (a los que llaman, eufemísticamente, mercados)?, ¿qué democracia es ésta que hace de la corrupción el combustible y el lubricante necesarios para que funcionen sus propios motores y  engranajes?... No es, por supuesto, cuestión fácil responder a este tipo de  preguntas; pero es un reto ineludible (aunque la “intelectualidad integrada” lo eluda continuamente con actos de omisión vergonzantes) para una filosofía política del presente. ¿Se puede sostener un espectáculo democrático vacío de poder como cortina de humo protectora del juego de intereses de los verdaderos dueños del mundo?... ¿Se debe aceptar, en suma, que “lo público” se vaya reduciendo cada vez más al sostenimiento de unas élites políticas que, lejos de representar al pueblo (o, tan siquiera, a sus votantes),  actúan como casta que se autorreproduce al servicio del poder económico?. Porque ésta, más que la meramente económica, es la verdadera corrupción de la democracia: el planteamiento del sistema como un juego de alternancias entre relatos (perfectamente compatibles, pero aparentemente irreconciliables al manejar la exageración de las diferencias en aras de la creación de una suerte de “antagonismo de los partidarios” como patológico mecanismo de recucción de la angustia social) sobre “el mejor de los mundos posibles” por parte de una élites políticas que sólo representan a los verdaderos poderes económicos (de los que ejercen como más o menos disimulados testaferros), no a las bases de sus partidos ni a sus votantes, mientras la gestión política es llevada a cabo por un alto funcionariado independiente de cualquier control democrático.
Resultado de imagen de Forges sobre corrupciónEvidentemente el movimiento de los indignados (según el título que recibiera del librito-llamada, Indignez-vous! -¡Indignaos!-, de Stéphane Hessel de 2010) que, especialmente en los años 2011 y 2012, mostró el hartazgo popular extendiéndose por las calles y plazas de todo el mundo,  desde el 15M y la ocupación de la madrileña Plaza de Sol (junto a las más emblemáticas de cientos de ciudades españolas) hasta Occupy Wall Street, pasando por las cuarenta mil personas que el 29 de mayo de 2011 llenaron con sus quejas la Plaza Syntagma de Atenas, fue la sacudida que situó en primer plano la gran corrupción política, no la del dinero público malversado y robado (que ya estaba en los medios), sino la del robo de la propia democracia a través de sufragios ritualizados para alternar en el poder formal, en una representación de teatro de sombras, partidos políticos que actuarían (encubiertos, como decimos, por el patológico síntoma de la “exageración de las diferencias”) como solidarios testaferrros de los intereses del verdadero poder, el económico. Su grito “¡No nos representan!” situó en el debate público la crisis de las democracias representativas en un mundo globalizado que desplaza los centros de toma de decisión política desde las instituciones gubernamentales de los Estados hacia los Consejos de Administración de las grandes empresas transnacionales; y supuso una verdadera deslegitimación de unas instituciones pseudodemocráticas y, con ello, de sus instrumentos de dominio (de los medios de comunicación social comprados por el propio poder económico –para construir cosmovisiones e imaginarios colectivos que “naturalicen” el estado de cosas y criminalicen cualquier alternativa-, al uso de las porras y las togas al servicio de normas como la nueva Ley de Seguridad Ciudadana española que condenan y castigan toda disidencia y/o resistencia ante lo considerado “políticamente correcto”)...
Resultado de imagen de Forges sobre corrupciónAhora bien, ¿cómo pasar de ese grito sabiamente deslegitimador al combate directo del modelo elitista que caracteriza las democracias parlamentarias (y bipartidistas) existentes sin caer en sus vicios internos (burocratización de procesos selectivos ajenos al debate político como medio para la consagración de castas al servicio de lobbies) y externos (representación real de los intereses de esos grupos de presión con olvido de la ciudadanía de a pie)?... ¿Cómo encontrar una “filosofía a pie de calle” (reclamada en un sentido originario, por ejemplo, por Marina Garcés desde su Filosofía inacabada, 2015, que va ya abriendo ya un camino -Fuera de clase: Textos de filosofía de guerrilla, 2016, o Nueva ilustración radical, 2017- en su intento de recuperar Un mundo común, 2013) capaz de alentar el debate público en ese combate redemocratizador?... En esa apuesta parecían estar nuevos partidos que, con buenas –sorprendentes, a veces- expectativas electorales, se encuadraron, de algún modo, en este fenómeno crítico de la escena política (buscando formas para resetear el sistema, que dirían Joan Subirats y Fernando Vallespín –España/Reset: herramientas para un cambio de sistema, 2015-, aún cuando las posibilidades de que desde las instituciones se pueda articular cambio radical alguno sean mínimas, como argumenta lúcidamente Slavoj Žižek –Acontecimiento, 2014-), como SYRIZA (Coalición de la Izquierda Radical) en Grecia o Podemos en España?... Y la evolución de las cosas parece dar la razón al mediático Žižek: ¿quiénes querrán, podrán y sabrán siquiera contribuir a la necesaria y urgente reconstrucción participativa de la democracia para convertirla en una “revolución ciudadana” que devuelva las instituciones al eso que, tantas veces con descarada demagogia, se da en llamar “pueblo” para que pueda manifestar y ejercer su voluntad de bien común?.

Imagen relacionadaPorque esa es la gran cuestión a la hora de plantearse cómo pueda hoy, aquí y ahora, el pensamiento crítico enfrentarse a esas prácticas políticas corruptas legitimadas por el multiforme eco del discurso único de la democracia elitista?, ¿cómo traducir la desafección política generalizada en impulso hacia otra concepción de la gestión pública, hacia una participación efectiva, constante y exigente de cada cual en lo que son asuntos de todos?... ¿Cómo renovar, en suma, el anhelo que, en una situación similar (que culminó con la condena y muerte de Sócrates), llevó precisamente al mismísimo Platón (según confiesa en su Carta VII, 325d: «Al ver esto y al ver a los hombres que dirigían la política, cuanto más consideraba yo las leyes y las costumbres, y más iba avanzando en edad, tanto más difícil me fue pareciendo administrar bien los asuntos del Entado. (...) La legislación y la moralidad estaban corrompidas hasta tal punto que yo, lleno de ardor al principio para trabajar por el bien público, considerando esta situación y de qué manera iba todo a la deriva, acabé por quedar aturdido. (...) Finalmente llegué a comprender que todos los Estados actuales están mal gobernados, pues su legislación es prácticamente incurable sin unir unos preparativos enérgicos a unas circunstancias felices. Entonces me sentí  irresistiblemente movido a dedicarme a la verdadera filosofía, y a proclamar que sólo con su luz se puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la vida privada. Así, pues, no acabarán los males para el ser humano hasta que llegue la raza de los auténticos y puros filósofos al poder, hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad, no se pongan verdaderamente a filosofar.»  ) a “fundar” la filosofía?.
Imagen relacionadaTodo ello será desarrollado por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, que, como siempre, facilitará a las personas participantes un dossier con documentación sobre el tema abordado (incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, e informaciones de interés). Tras su intervención (e, incluso, durante la misma) habrá un debate general entre todas las personas presentes. La sesión, qye se celebra en relación con el Día Internacional contra la Corrupción (9 de Diciembre),  tendrá lugar en el Aula 3 de la Segunda Planta, con asistencia libre.

martes, 12 de diciembre de 2017

Presentación del libro "Al cine le gusto yo. Deseo, perturbación y otras (in)sanas perversiones" en La Buena Letra, por sus autores, Rafael Manrique y Carlos Rodríguez Hoyos (14-12-2017, 19 h.)

JUEVES, 14 de DICIEMBRE de 2017
19 horas
Librería LA BUENA LETRA
c/ Casimiro Velasco, 12, Bajo- GIJÓN
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PRESENTACIÓN DEL LIBRO
AL CINE LE GUSTO YO.
Deseo, perturbación y
otras (in)sanas perversiones
de Rafael MANRIQUECarlos RODRÍGUEZ HOYOS 

Editorial Laertes, Colección Kaplan, 2017
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¿Qué dispositivos actúan en la movilización de nuestros objetos de deseo? ¿Cómo influye el cine en nuestra forma de actuar, en el modo en que besamos? ¿Qué tienen en común Kárate a muerte en Bangkok, Casablanca y Coffy? Este libro trata de dar respuesta a esas y otras cuestiones, analizando cuáles son las relaciones existentes entre el cine, el cambio personal y la educación. A través de sus páginas, dibuja un itinerario que pretende ayudar al lector a comprender cómo influye el cine en la creación de su subjetividad y, por tanto, cómo cambia a través del contacto con ese medio. El cine nos transforma y este texto trata de iluminar cómo aprovechar una de las potencialidades intrínsecas y menos estudiadas de ese medio, su capacidad para provocar cambios personales, psicológicos, sociales y políticos. ¿Y qué tipo de cine puede llegar a movilizar esos cambios? Cualquiera, desde las películas que unánimemente han sido consideradas obras maestras a filmes de serie B. Por eso, en este libro se realiza un desenfadado y abierto análisis del medio, un divertido acercamiento al séptimo arte carente de prejuicios con el pretende reconocerse la influencia que cualquier tipo de película puede tener en lo que somos. En definitiva, este es un libro pensado para cultos y pervertidos, para aquellas personas que disfrutan del medio sin complejos.

Con la participación de los autores:
MANRIQUE SOLANA, RAFAEL
Resultado de imagen de Rafael Manrique SolanaRafael Manrique. Psiquiatra y psicoterapeuta, trabaja en Santander. Profesorinvitado en instituciones educativas en España, México y Colombia, ha sido asesor del Aula de Letras de la Universidad de Cantabria, supervisor terapéutico y viajero en el tiempo libre... Ha publicado obras profesionales centradas en el amor, el sexo y la pareja. Como viajero, La densidad del desierto, un relato intimista y poético de la experiencia de varios años de viajar a los desiertos del mundo. En el terreno de la narrativa, y junto a Silvia Andrés, Diecinueve rayas, una serie de relatos ambientados en diversos lugares del mundo... Es colaborador habitual del blog La Línea del Horizonte, dedicado a los viajes y sus culturas. Para el autor, los paisajes, la naturaleza o el arte son medios para la construcción de una experiencia de liberación. Tal vez por eso concibe el viajar como uno de los mejores modos de obtener la inefable y necesaria experiencia de, al igual que Moisés, «sentirse extraño en tierra extraña»
RODRÍGUEZ HOYOS, CARLOS
Imagen relacionadaDoctor en Pedagogía por la Universidad de Oviedo, trabaja actualmente como profesor en el Departamento de Educación de la Universidad de Cantabria. Entre sus líneas de investigación se encuentran la educación mediática, la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación a los procesos educativos y las dinámicas de inclusión y exclusión social y educativa. Ha editado los libros Expandiendo la educación para el desarrollo en la Universidad y Los territorios de la educación mediática, y publicado numerosos artículos en revistas nacionales e internacionales de impacto.