jueves, 16 de febrero de 2017

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO CONTINÚA LA PROGRAMACIÓN DEL PRIMER SEMESTRE DE 2017 CON LA QUINTA EDICIÓN DEL CICLO “MIRADAS DE MUJER”, DENTRO DE SU CINE-FORUM “RECUPERANDO LA MEMORIA HISTÓRICA”, CON PAISITO (2008) DE ANA DÍEZ (22 DE FEBRERO)

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El Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en la sesión del mes de Febrero-2017 (Miércoles, día 22, a las 19 horas) de su Cine-Forum “Recuperando la Memoria Histórica, como continuación de la quinta entrega del Ciclo “Miradas de Mujer” (que ofrecerá muestras de la obra de jóvenes directoras hispanas, casi siempre con opera prima en el tercer milenio, como Rosa Vergés, Ana Díez, Ángeles González Sinde, Inmaculada Hoces, Beatriz Sanchís y Leticia Dolera),, presentará la obra Paisito (España- Uruguay- Argentina, 2008), de Ana DÍEZ DÍAZ (Tudela, Navarra, 22 de Febrero de 1957).. 
Resultado de imagen de Cine vasco: Ana DíezEl cuarto largometraje de ficción de esta directora navarra cuya opera prima, Ander eta Yul, 1988, le valdría el Goya a la Mejor Dirección Novel, nos sitúa ante una crónica en dos tiempos históricos que va de la dolorosa nostalgia por un pasado de descubrimiento de la pasión en medio del drama al lirismo que intuye un romance probable (y hasta necesario) en un presente de cierto desarraigo..
Imagen relacionadaEs la de Xavi (Nicolás Pauls), futbolista “oriundo” treintañero que, al final de su carrera, llega a  Pamplona para incorporarse al Osasuna en su primera salida del Uruguay... Y, una vez afincado en la ciudad, descubre la presencia de Rosana (María Botto), que fuera su primer amor casi infantil y hoy es una exiliada política; así que, mientras van rememorando sus primeros años compartidos en Montevideo, van superando los recelos de ella, que ha pasando veinte años esperándolo mientras transitaba del amor al odio, y sienten que, como entonces, también compartirán la pasión… Porque en los tiempos difíciles de su paisito, cuando la ilustre democracia de blancos y colorados y los millones de reses (que habían hecho que el país se considerase “la Suiza de América”) apenas contenían ya la corrupción endémica de la clase política y el descontento popular, dando paso, golpe de los milicos por medio, a la llamada dictadura cívico-militar de 1973, ellos eran apenas infantes, vecinos en la capital uruguaya: él (Pablo Arnoletti cuando niño), el hijo de Manuel (Emilio Gutiérrez Caba), republicano español exiliado que trabajaba de zapatero, y ella (Pía Rodríguez cuando niña), la hija de Roberto (Mauricio Dauyub), capitán de la policía de la ciudad que seguía, pese a tanto desafuero, intentando ser un hombre justo y relativamente moderado… Así que, pese a la vecindad, parecían condenados a la distancia; pero, cuando la situación del país se fue haciendo cada vez más dura e irrespirable en medio de una represión brutal de los opositores, especialmente tras la derrota de los Tupamaros, ambas familias, que sólo querían proteger su prole y ser un poco coherentes con su forma de entender el mundo, decidieron enviarlos lejos de la capital, a un lugar mucho más pacífico y apacible desde el que, incluso en tiempos de guerra, se pudiese seguir viviendo y apasionando con el fútbol, el verdadero latido del paisito… Un rincón también propicio para el gozoso descubrimiento iniciático de la pasión mutua..,
Resultado de imagen de paisito        Paisito es, pues, un drama de la memoria histórica tamizada por el recuerdo de la pasión en los ojos (y las pieles) de una niña y un niño… Ese complejo prisma, parcialmente lastrado por un bajísimo presupuesto, integra la memoria de unos acontecimientos (los del golpe militar en el Montevideo de 1973, acaso los menos conocidos de las dictaduras que sacudieron Latinoamérica por esas fechas, guionizados desde las vivencias de Ricardo Fernández Blanco y las evocaciones de sus padres) a través de la bruma del aturdimiento emocional en un doble enfoque adyacente: el de los adultos que se reencuentran, tras más de dos décadas, y deben recuperar/restaurar sus heridas sentimentales, y el de esas mismas miradas cuando, niñas aún, sumían en su pasión incipiente el cruel caos del entorno. Tales perspectivas permiten combinar pasión y distancia para dotar de pluralidad terrena los relatos (más directo en la pareja adulta, más ambiguo en los recuerdos infantiles todavía relativamente ajenos a la precisión de lo que sucede a su lado) y, pese a algunas rémoras de casting (la rigidez de Pablo Arnoletti como Xavi niño, la excesiva edad de Emilio Gutiérrez Caba para hacer de su padre,…) o de pretenciosidad literaria que verbaliza la propuesta restando verosimilitud a los diálogos del dueto protagonista recompuesto en Pamplona, la propuesta sigue siendo estimable y bastante convincente como testimonio de unos hechos a través de una digna y pulcra realización, a la que sin duda contribuyen la cuidada ambientación y algunas meritorias interpretaciones como las que encarnan el contraste entre el capitán de la policía, cuya buena voluntad se ve arrollada por la violenta maraña de acontecimientos, y el coronel, cuyo talante bullanguero apenas cubre su insensible resentimiento… Por todo ello la película estuvo nominada a la Biznaga de Oro a la Mejor Película en el Festival de Cine Español de Málaga 2008, su estreno mundial; o al Cóndor de Plata 2009, de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, al Mejor Actor de Reparto (Mauricio Dayub).
Imagen relacionadaComo siempre, se proporcionará a las personas participantes documentación sobre la obra proyectada (Ficha técnica y artística, carteles, biografía de la directora, sinopsis, y comentarios histórico, ético-político y cinematográfico) realizada por el coordinador del Cine-Forum (José Ignacio Fernández del Castro); para, tras la proyección, desarrollar un pequeño coloquio. La sesión se celebrará en el Salón de Actos (Planta Baja) con asistencia libre.

Imagen relacionadaResulta importante señalar la necesidad de acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar ruidos que interfieran la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán las puertas de acceso a la sala.

miércoles, 15 de febrero de 2017

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO CONTINÚA LA PROGRAMACIÓN DEL PRIMER SEMESTRE DE 2017 DE SU FORO DE FILOSOFÍA POPULAR (21 DE FEBRERO) CON UNA REFLEXIÓN SOBRE LA FILOSOFÍA ANTE LA INJUSTICIA COTIDIANA AQUÍ Y AHORA (SOBRE PROGRESO Y “EXCEDENTES HUMANOS”)

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El Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón) desarrollará el Martes, 21 de Febrero del 2017, a las 19’30 horas,  la sesión mensual del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” para continuar su programación del Primer Semestre de 2017 abordando el tema «La Filosofía ante la injusticia cotidiana aquí y ahora: Sobre progreso y “excedentes humanos”»... La sesión se plantea como reflexión general y concreta a partir de nuestras vivencias cotidianas de la injusticia social… Uno se levanta cada día, acaso maldiciendo su propia somnolencia (tras haberse pasado la noche anterior en embobado deleite ante el ascenso de la insignificancia, Castoriadis dixit, quintaesenciado en cualquier subproducto televisivo al uso) y las exigencias del curro (o la maldición del paro), baja a la calle y acaso encuentre algún “transeúnte menesteroso” durmiendotpdavçoa  en algún banco (de los de madera) mientras otros “indigentes de caché” van despertando y desocupando los rincones más propicios al “descanso alternativo” (soportales, techumbres más o menos precarias o cajeros automáticos) envueltos en sus cobijas de cartón y con su exiguo equipaje de harapos como almohada; si tiene tiempo para tomarse un café, seguramente alguien, con el que nadie habla si no es para echarle con cajas destempladas del local (¡al fin y al cabo es una molestia, abstracta, que sólo se podrá convertir en una persona, concreta, a través de algún incidente o delito!), dejará junto a su taza una tarjeta presuntamente llena de penurias que no se molestará en leer; y, después, de pelearse (calladamente) con el despotismo de sus jefes y de imponer (sonoramente) su “docto parecer” a sus subordinados, y/o después de enfrentarse gallardamente a los sinsentidos administrativos y los mantras evasivos de cualquier servicio de atención al cliente, al regresar a casa se topará, mientras hace las últimas compras del día, con unos “medndigos de supermercado” luciendo su puesto preferente (acceso a algunas monedas de las vueltas, a algún producto de primera necesidad que lava “malas conciencias birgiesas”, a alguna compensación por sujetar una mascota mientras sus dueños hacen consumo,…); y ya al acercarse a su casa se cruzará con varios seres, de sexos, edades y etnias diversas pero una común apariencia mísera, abriendo y revolviendo contenedores de basura (“a veces, con un poco de suerte, es posible encontrar algo de justicia en la basura”, El Roto dixit)… Son atisbos, ráfagas apenas, de esas injusticias cotidianas que el desarrollo tecnológico y todas sus proyecciones en Progreso social (con esa mayúscula que llenas la boca de la casta política) no es capaz de atajar… 
Resultado de imagen de El Roto sobre justicia socialFenómenos patentes de una exclusión que sólo nos habla de la “naturalización” del estado de cosas (el caos de este mundo) que siempre beneficia a los (económicamente) poderosos, eso sí, más o menos (según las épocas) dispuestos a utilizar su “brazo amable” en una ayuda humanitaria, caridad pública o privada, que de paso coloque los excedentes (productivos y humanos –a través del llamado tercer sector-) del mundo rico en las zonas más devastadas del mundo pobre (apostando, así, por la posible generación de pequeñas, pero nuevas, bolsas de consumo marginal y, sobre todo, por la ocultación, el “barrido debajo de las alfombras del sistema”, de una desigualdad lacerante e insoportable en la distribución de la riqueza y el bienestar)…
O sea, que, mientras los muchos se mueren de hambre (si logran sobrevivir a las guerras persecuciones, pandemias, explotaciones laborales y tantas formas de miserabilización que precarizan su vida) y los pocos se hastían en su propio despilfarro (fenómeno que ocurre, sí en el mundo, pero también en estas Europa y España en las que crece la desigualdad bajo las políticas de ajuste, también en nuestras ciudades y en nuestros propios barrios), hasta la vieja Europa, cuna de las más bellas revoluciones, de los mejores valores, de las más asentadas democracias, restringe el derecho de libre circulación por el llamado “espacio Schengen” (mucho más por los países que están fuera del mismo) a cualquier avalancha de refugiados que se considere demasiado tumultuosa, por muy benemérita que pueda parecer su demanda de asilo (¡mientras, hipócritamente pero con boca muy pequeña, dejan caer puyitas sobre la política nacionalista y neoproteccionista en lo exterior, sobre todo en materia de flujos humanos, con un ufano neoliberalismo en lo interior del nuevo símbolo del poder en el mundo, Donald John Trump)… Las presiones del refugio económico (exteropr o interior) ante este mundo profundamente injusto en el reparto de la riqueza,  desmienten ya, incluso en los países de mayor “tradición acogedora”, como Francia o Estados Unidos, la venerable placa de bronce que se añadió en 1903 a la neoyorkina Estatua de la Libertad (La Libertad Iluminando el Mundo, regalo del gobierno francés para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia norteamericana, diseñada por el escultor Frédéric Auguste Bartholdi con estructura interior del ingeniero Alexandre Gustave Eiffel, e inaugurada el 28 de Octubre de 1886) con el final del soneto, ya dirigido a Europa, de de Emma Lazarus: «"¡Guardaos, tierras antiguas, vuestra pompa legendaria!" grita ella./  "¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres./ Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad./ El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas./ Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades, a mí!./ ¡Yo elevo mi faro detrás de la puerta dorada!"»... Un mensaje de esperanza que parece haber perdido todo sentido cuando ya nadie (y Trump menos que nadie, a no ser que lleguen con mucho dinero y muchos afanes de contribuir al negocio) parece estar dispuesto (en nombre del nuevo principio supremo de la seguridad) a abrir puertas, ni doradas ni herrumbrosas, ante quien busca simplemente una opción de vida mínimamente digna en este mundo... La dichosa crisis económica (más propiamente, estafa financiera global), lejos de los alientos iniciales de cambios en un sistema (ese capitalismo globalizador con su propensión especulativa convertida, mediante la llamada revolución de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, en una insoportable financiarización de la economía mundial), parece claro que fue, es y será pagada, una vez más y de forma más escandalosa que nunca, por quienes nada han tenido que ver en su generación (aunque los gobiernos, en su papel de fieles testaferros del poder económico, los acusen, nos acusen, ahora de haber vivido “por encima de sus posibilidades”,; o sea, exactamente en las posibilidades que ellos mismos les/nos ofrecieron)... Los países económicamente desarrollados (y subdesarrollantes) del llamado Norte, mal que bien, atisban una salida afincada sobre las subvención de los grandes intereses económicos con dinero público, mientras los países económicamente subdesarrollados (y desarrollantes) del llamado Sur (incluyendo a algunos de los llamados emergentes) ven como se alejan las menguadas esperanzas contenidas en los Objetivos del Milenio… La lucha contra la pobreza y su erradicación en el mundo sufre, una vez más, nuevos aplazamientos, mientras los poderes reales se refocilan en políticas más refinadas (y excluyentes) para potenciar su propia seguridad física y económica. En tal afán, a nuestras autoridades (supuestos poderes públicos siempre al servicio de los amos del mundo) no les temblará el pulso a la hora de meternos en vereda, para hacernos más fuertes en el sufrimiento creciente, para rebajar los humos de nuestros pretendidos derechos (por mucho que estén recogidos en la “Santa Constitución”, de la que ya sólo interesan los compromisos de déficit)... Vamos, todas esas cosas que se hacen por nuestro bien: quitarnos dinero, quitarnos la vivienda, quitarnos un poquito de salud y educación cada día, quitarnos atención a nuestras dependencias; quitarnos, en fin, un poquto de vida... ¡Loable empeño que, sin duda, hará a quienes logren sobrevivir mucho más resistentes ante la adversidad!. Lo vemos, como decíamos, cada día en las calles.
Resultado de imagen de Chistes sobre justicia socialNo deja de resultar curioso, en cualquier caso, el empecinamiento europeo en esa teología del ajuste y el recorte precisamente ahora, cuando hasta sus viejos valedores, como el nada revolucionario Fondo Monetario Internacional o las autoridades económicas norteamericanas del recién terminado mandato de Barack Hussein Obama (con la Presidenta del Sistema de la Reserva Federal, Janet Yellen, y el Presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, Jason Furman, a la cabeza) se persuaden ya, tras su larga experiencia de décadas condenando a países latinoamericanos y africanos a la quiebra, de que, sólo con recortes y sin inversión pública que anime la economía, cualquier conato de recuperación económica es inviable. De hecho, hasta hoy mismo, con políticas económicas expansivas, la economía norteamericana está creciendo un 4’2% frente al crecimiento nulo de la eurozona de los ajustes (o del 0’2% del Producto Interior Bruto si consideramos la Unión Europea en su conjunto).
Resultado de imagen de Chistes sobre justicia socialPero, además, el propio tratamiento, por ejemplo, de la educación o la salud como un medio para fines externos a la propia ciudadanía que recibe (o no) los servicios que las articulan (desarrollo económico, mejora de la competitividad de las industrias nacionales, constitución de una oferta adecuada y flexible ante las demandas cambiantes del mercado laboral, mantenimiento de la primacía de determinados colectivos frente a otros, o cualesquiera otros de esos que tan gratos resultan hoy a las bocas y oídos neoliberales), constituye, en la práctica, su negación como derechos, y su conversión en bienes en el mercado; porque convierten, en la práctica, el nivel de acceso posible de cada cual a las prestaciones educativas y sanitarias en un bien patrimonial más que se añade a sus posesiones (vivienda, electrodomésticos o vehículo) como símbolo de status… Y es por ello que las tensiones privatizadoras que sufren estos derechos básicos marcan, en primer lugar, el camino hacia su disolución como tales, y, por añadidura, son un signo palmario de la ínfima calidad democrática de nuestros sistemas políticos al sustentarse de los discursos que sitúan el desarrollo en la aplicación de los derechos humanos (en sus tres generaciones: derechos civiles y políticos, derechos sociales y laborales y derechos relativos a la paz y el medio ambiente) a las legislaciones nacionales como una suerte (o desgracia) de lastre para la “viabilidad (económica) del mundo”, de “carga insoportable para una sociedad”, de “rémora para el desarrollo económico” (FMI dixit). Un discurso y unas prácticas sociopolíticas, en fin, que miserabilizan colectivos y precarizan la vida hasta asentar el sistema sobre una verdadera opresión globalizada.
Imagen relacionadaAsí lo muestran en suma las políticas neoliberales de ajuste que imponen, en todo el viejo mundo económicamente desarrollado, recortes drásticos del sector público que, en realidad, se transforman rápidamente en disolución de derechos básicos como el acceso a la salud (ya con datos que auguran una disminución de la esperanza de vida en España), a la educación (ya con miles de personas excluidas de un sistema educativo público en franco deterioro, por falta de apoyos o de recursos a partir de recortes en dotaciones y becas), a la protección de la dependencia (ya casi paralizada por la drástica reducción de recursos), a la vivienda (ya con cientos de miles de familias desahuciadas por unos bancos sostenidos con dinero público), al trabajo (ya con un proceso de precarización galopante que convierte el empleo digno en un artículo de lujo)... Y, en definitiva, en una privatización de los derechos (quienes quieran salud, educación, pensiones o atención a sus dependencias que se las compren en los mercados correspondientes,... ¡si es que pueden!) que supone un proceso planificado de precarización de la vida para la inmensa mayoría de la población (abocada a la caridad o la beneficencia cuando no puede acceder a esos mercados)... ¿Es aún posible, aquí y ahora, y contando con la indefensión aprendida por la ciudadanía del presente, mantener un mínimo de cohesión social para no seguir alimentando ese proceso?... ¿Es posible hablar siquiera de seguridad o de paz social en medio de esta opresión globalizada que dinamita cualquier atisbo de bienestar universal?.
Imagen relacionadaEvidentemente, resulta necesario y hasta urgente derivar estps interrogantes hacia una reflexión compartida, hacia un debate público sobre la moralidad y viabilidad humana de sus consecuencias políticas y sociales (más allá del mero cálculo económico, porque, como diría Antonio Machado, “sólo el necio confunde valor y precio”), intentando alumbrar algunas vías de resistencia posible ante las mismas (desde esa solidaridad entre iguales, que tanto ha florecido y en tantas formas ante la crisis/estafa, hasta la exigencias políticas como un salario social o una renta básica ajenos a cualquier tipo de condicionantes que criminalicen a los perceptores, situándose en el impulso hacia su universalización en tiempos que anuncian El fin del trabajo en el sentido que ya apuntaba Jeremy Rifkin en 1995 -The End of Work. The Decline of the Global Labor Force and the Dawn of the Post-Market Era-). Pero, por otra parte, la disolución del viejo conflicto Este/Oeste ha dejado expedito el camino hacia el poder real (y hacia los imaginarios colectivos que deriva) al neoliberalismo rampante, que, con su “discurso único” trata de legitimar las políticas de ajuste estructural  (en realidad, la transferencia al sector privado de toda actividad susceptible de ser convertida en negocio, bajo el principio de “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas –ya sea mediante la acción  residual de los Estados, cuando se trata de empresas o entidades financieras que ven frustrado su “afán emprendedor”, o, cada vez con mayor frecuencia e intensidad, de la mera solidaridad colectiva, cuando se trata de personas que ven precarizada su vida-“) que vienen imponiendo de hecho, en lo global y en lo local, actos y prácticas que suponen la quiebra evidente del principio de libertad a favor del “imperio del más fuerte”), o del principio de solidaridad como muestra la actitud de los gobiernos europeos ante los flujos de personas que huyen de la situación provocada en Oriente Próximo y Medio, ¡no digamos ya del principio de igualdad, con el ufano desmantelamiento efectivo de los incipientes Estados del bienestar!... Un verdadero motor de generación constante de “bolsas de exclusión social” en nuestras sociedades que, integradas en el llamado “cuarto mundo” (el tercer mundo dentro del primero) son abandonadas a su suerte por el Estado o dejadas en manos de lo que Pierre Bordieu, en Contrafuegos: Reflexiones para servir a la resistencia contra la invasión neoliberal -1999-, llamaba “profesionales del dolor”, desde trabajadores sociales (y, por supuesto, ese tercer sector de “profesionales de la ayuda no lucrativa”) a jueces de primera instancia, pasando por el profesorado, que, vaciados de cualquier recurso y estímulo emancipador, en su trabajo con esos colectivos sólo pueden ofrecer su propio dolor como respuesta)Porque, además, todo esto sucede, claro está, en plena crisis del concepto y práctica del Estado-nación, ya sin verdadera capacidad (o haciendo dejación de ella) para administrar con la más mínima autonomía su territorio al estar en cuestión las propias ideas de Estado de Derecho, Estado Social de Derecho y el marco moderno de relaciones internacionales.
En definitiva que, en un mundo simbólica y mediáticamente interconectado, las inmensas mayorías de personas desahuciadas de todo (unas decenas de familias tienen en el mundo la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial) apenas pueden soportar por más tiempo la ufana opulencia de los amos del mundo… Una situación para la que la supuesta necesidad de (re)educación en valores (abstractos) de tolerancia o solidaridad no es más que la perpetuación (muchas veces bienintencionada) de enfoques (una suerte de beneficencia o caridad secularizadas) que apuntalan las necesidades estructurales del sistema de desarrollo económico neoliberal, que, por ejemplo, pasa del concepto “Europa fortaleza” a replantearse una “gestión de los flujos migratorios” (no, desde luego, al debate sobre el reconocimiento universal de la libertad de tránsito y asentamiento de las personas –tal y como “generosamente” hace con los capitales-) ante las necesidades acuciantes de mano de obra de baja cualificación derivadas de sus bajos índices de natalidad y el envejecimiento de su población (que cierra el círculo de nuevas necesidades de mano de obra para trabajos asistenciales “de bajo estatus”)
Resultado de imagen de Forges sobre justicia social¿Cabe pues, aquí y ahora, en estas sociedades complejas, el ensayo de soluciones simples (como la exclusión y control manu militari de los excluídos) o los ejercicios de “lavado de caras y conciencias” en el discurso que apuntala imaginarios políticamente correctos, para los conflictos derivados del injustamente desigual reparto de la riqueza?...  La tentación excluyente en un mundo globalizado e interconectado parece vana y absurda, pues, entre otras cosas, exigirá el continuo refuerzo de esa manu militari, el permanente levantamiento de vallas y muros más y más altos (en México como en Melilla), para, ante la radicalización creciente de la opresión globalizada, resistir los inevitables brotes de insumisión de los nuevos parias (aquellos a los que, hace poco más de un siglo, abría sus brazos la neoyorquina Estatua de la Libertad; tratados hoy como meros “excedentes humanos”), ya sin nada que perder… ¿Cómo frenar sus urgencias por “buscarse la vida” allí donde estimen que pueden encontrarla más fácil?... ¿no es más sostenible, a medio y largo plazo, el ensayo de respuestas que, partiendo del (re)conocimiento de los procesos de exclusión, de su contexto y de nuestras responsabilidades, apuesten por la creación de las condiciones objetivas para frenarlos (con el reconocimiento del derecho a la vida, con todas las consecuencias, inherente a la mera condición de ser humano, con políticas públicas de capacitación,…) y compensarlos cuando se produzcan (con garantía de mínimos vitales) para posibilitar la convivencia simétrica a partir de la voluntad de enfrentarse colectivamente al propio conflicto?... Desde luego, el reparto actual del poder material lo torna casi utópico, pero la alternativa, lo que está ocurriendo porque así se está haciendo, lo que vemos y sentimos a nuestro paso (si resistimos la tentación de forzar una tortícolis de tanto mirar continuamente para otro lado), resulta ya insoportable… Y, muy probablemente, temerario y dramático.
O dicho de otro modo, ¿cómo avanzar hacia unas verdaderas condiciones de posibilidad de erradicación universal de la pobreza como prioridad sin menguas ni aplazamientos?, ¿es posible aún, aquí y ahora, una auténtica política mundial (europea, nacional, local) dirigida hacia la redistribución justa, equitativa y segura de la riqueza que instaure una cierta justicia social?.

Resultado de imagen de El Roto sobre paro y población sobranteTodo ello será introducido, en sus aspectos conceptuales básicos por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, para dar paso a las reflexiones sobre ejemplos problemáticos que, concretando en el aquí y el ahora (desarrollo práctico de derechos concretos sometidos a regulaciones legales de distinto tipo: dependencia, salario social, acceso a la vivienda, a la salud, o a la educación, etc.) de la cuestión general, aportará la Asociación de Lucha contra la Exclusión ALAMBIQUE.  Como siempre, se facilitará a las personas participantes documentación sobre el tema abordado (incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, e informaciones de interés), en un dossier elaborado por el coordinador del Foro. Como preparación de la sesión, que se celebra en relación con el Día Mundial de la Justicia Social (20 de Febrero), se ha proyectado, el martes, 7 de Febrero de 2017, la película Umberto D. (1952) de Vittorio de Sica. Tras las intervenciones (e, incluso, durante las mismas) habrá un debate general entre todas las personas presentes. La sesión  tendrá lugar en el Aula 3 de la Segunda Planta, con asistencia libre.

lunes, 30 de enero de 2017

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO ABRE LA PROGRAMACIÓN DEL PRIMER SEMESTRE DE 2017 DE SU FORO DE FILOSOFÍA POPULAR (31 DE ENERO) CON UNA REFLEXIÓN SOBRE LA FILOSOFÍA ANTE LOS ABSURDOS DEL MUNDO AQUÍ Y AHORA (¿TODO POR LA MACROECONOMÍA?)

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El Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón) desarrollará el Martes, 31 de Enero del 2017, a las 19’30 horas,  la sesión mensual del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” para abrir su programación del Primer Semestre de 2017 abordando el tema «La Filosofía ante los absurdos del mundo aquí y ahora: ¿Todo por la Macroeconomía?»... La sesión se plantea como reflexión general y concreta que, partiendo de la vivencia inequívoca de un tiempo mediático y simbólico donde lo aparente oculta y silencia lo esencial, que elabora paradójicos eufemismos (guerra humanitaria, armamento para la paz, justicia infinita, etc.) que sólo nos hablan de la “naturalización” del estado de cosas (el caos de este mundo) que más beneficia a los (económicamente) poderosos siempre dispuestos a utilizar su “brazo amable” en una ayuda humanitaria que coloque los excedentes (productivos y humanos) del mundo rico en las zonas más devastadas del mundo pobre (apostando, de paso, por la posible generación de pequeñas, pero nuevas, bolsas de consumo marginal)…
Imagen relacionadaEn este contexto y mediante el control de todos los poderes de los Estados por el “poder económico independiente” (visualizado en eso que llamamos mercados o, para ser más precisos, en los consejos de administración de las grandes transnacionales) y la extensión de un “imaginario social conveniente” a través del control de las grandes industrias de comunicación y producción cultural, se prouce un hurto de cualquier manifestación de la “voluntad popular” en términos políticos, mediante la reducción de éstos a la interpretación neolibreal de la Macroeconomía, esa que funciona bajo principios como el de “privatización de las ganancias, socialización de las pérdidas” (siempre hablando en términos monetarios, porque a la garantía, por ejemplo, de las condiciones de igualdad en el acceso a la salud o a la educación no se le atribuye valor económico alguno) que convierten el tópico de que “la gestión privada siempre es más eficiente que la pública” en una falaz petición de principio… Por otra parte, ese imaginario social impuesto desde las industrias culturales, con su presión constante hacia un individualismo insolidario, aleja casi toda voluntad de autonomía crítica a favor de un “saber a qué atenerse” vinculado a lo políticamente correcto. Y así florecen nuevos mantras como la promoción de lo que se ha dado en llamar cultura del emprendimiento; no en vano el término “pirata” nos llega, a través del latín, del término griego πειρατης (peirates), formado a partir del verbo πειραω (peiraoo), que significa «esforzarse», «tratar de», «intentar la fortuna en las aventuras», y el sufijo -της (-tes), que significa «agente»; o sea, en su origen el “pirata” es un «agente que intenta la fortuna en las venturas», un verdadero y auténtico «emprendedor»...
Resultado de imagen de Chistes sobre contrastes económicosPor eso, más allá de sus incoherencias y debilidades, el movimiento de los indignados (según el título que recibiera del librito-llamada, Indignez-vous! -¡Indignaos!-, de Stéphane Hessel de 2010) que, especialmente en los años 2011 y 2012, mostró el hartazgo popular extendiéndose por las calles y plazas de todo el mundo,  desde el 15M y la ocupación de la madrileña Plaza de Sol (junto a las más emblemáticas de cientos de ciudades españolas) hasta Occupy Wall Street, , pasando por las cuarenta mil personas que el 29 de mayo de 2011 llenaron con sus quejas la Plaza Syntagma de Atenas, debe ser valorado como la sacudida que situó en primer plano la gran corrupción política, no la del dinero público malversado y robado que estaba en los medios, sino la del robo de la propia democracia a través de sufragios ritualizados para alternar en el poder formal, en una representación de teatro de sombras, partidos políticos que actuarían (encubiertos por el patológico síntoma de la “exageración de las diferencias”) como solidarios testaferrros de los intereses del verdadero poder, el económico, imponiendo su pensamiento único (mediante sus industrias de control simbólico ligadas a la “cultura oficial”, pero también de las porras y las togas cuando fuere necesario) frente a cualquier tentación de pensamiento crítico divergente, frente a cualquier tentación filosófica y política, en definitiva, que pretenda recobrar el poder de decisión sobre si nuestra forma de convivir debe estar presidida por el estímulo del emprendimiento o por el impulso de la solidaridad, si podemos tolerar miles de desahucios y generar continuas bolsas de pobreza mientras crece el número de viviendas vacías y los potentados económicos se hacen cada vez más ricos (mientras más porcentaje de la riqueza nacional y mundial está cada vez en menos manos, mientras los más pobres tienen cada vez menos participación en esa riqueza)… Porque aquel grito de “¡No nos representan!” situó en el debate público la crisis de las democracias representativas en un mundo globalizado que desplaza los centros de toma de decisión política desde las instituciones gubernamentales de los Estados hacia los Consejos de Administración de las grandes empresas transnacionales y supuso, sobre todo, una verdadera deslegitimación filosófica (mundana) de unas instituciones pseudodemocráticas y, con ello, de sus instrumentos de dominio (desde los medios de comunicación social comprados por el propio poder económico –para construir esas cosmovisiones que criminalicen cualquier alternativa, ética o política- hasta el uso de las porras y las togas al servicio de normas sacralizadas por un pseudoconsenso que condena y castiga toda disidencia y/o resistencia ante lo considerado “políticamente correcto”, o sea el mantenimiento de los parámetros macroeconómicos que garantizan el engrase del sistema de explotación y consumo para el fomento de espejismos, mitos falacias como las manifestaciones de ideas como progreso o crecimiento en las sociedades complejas del presente)...
Resultado de imagen de El Roto: detrás de las cifras hay genteAsí que, ¿cómo tornar, en suma, en este contexto (y frente a tantos que desde tertulias o cátedras pervierten y prostituyen el discurso político al servicio de los imaginarios hegemónicos de lo establecido), “la funesta manía de pensar (críticamente)” en “un arma cargada de futuro” (que diría Pablo Milanés)?, ¿cómo denunciar las prácticas torticeras que, bajo el manto protector de esos usos de las ideas de progreso o crecimiento, derivan constantemente nuevas y más lacerantes bolsas de pobreza, excedentes humanos o deterioros medioambientales irreversibles?... ¿Cómo, en suma construir un nuevo marco político con verdadera capacidad colectiva de decisión para que nunca el crecimiento de una prima de riesgo sirva de justificación para ejecutar desahucios o el control de déficit público pueda legitimar el aumento de la desigualdad en el acceso a servicios de educación o salud?.

Imagen relacionadaTodo ello será desarrollado por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, que, como siempre, facilitará a las personas participantes un dossier con documentación sobre el tema abordado (incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, e informaciones de interés). Tras su intervención (e, incluso, durante la misma) habrá un debate general entre todas las personas presentes. La sesión  tendrá lugar en el Aula 3 de la Segunda Planta, con asistencia libre.

sábado, 17 de diciembre de 2016

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO CIERRA LA PROGRAMACIÓN PARA EL TERCER CUATRIMESTRE DE 2016 DEL FORO DE FILOSOFÍA POPULAR (20 DE DICIEMBRE) CON UNA REFLEXIÓN SOBRE EL IMPULSO SOLIDARIO AQUÍ Y AHORA (DEL “APOYO MUTUO” MÁS ALLÁ DE ESENCIALISMOS Y COMPETENCIAS)

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Resultado de imagen de El Roto sobre solidaridadEl Martes, 20 de Diciembre de 2016, a las 19’30 horas,  en el Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), se desarrollará la sesión mensual del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” que, como cierre de la Programación del tercer cuatrimestre, abordará el tema «La filosofía ante el impulso solidario aquí y ahora: Del “apoyo mutuo” más allá de esencialismos y competencias». La sesión se plantea como reflexión general y concreta que, partiendo por ejemplo de la visión de la vieja Europa, cuna de las mejores revoluciones, de los mejores valores, de las más asentadas democracias, poniendo barreras físicas y administrativas a cuantas poblaciones buscan refugio en ella, restringiendo incluso el derecho de libre circulación por el llamado“espacio Schengen” a cualquier avalancha de refugiados que se considere demasiado tumultuosa, por muy benemérita que pueda parecer… ¡Mal negocio ha sido siempre necesitar la solidaridad del otro, pero hoy lo es mucho más!. Las presiones del refugio económico ante un mundo profundamente injusto en el reparto de la riqueza, han convertido en papel mojado cualquier normativa sobre asilo que pudiera acercarse siquiera mínimamente a algo parecido al “apoyo mutuo” entre poblaciones, incluso en los países de mayor tradición, como Francia o Estados Unidos... La placa de bronce que se añadió en 1903 a la Estatua de la Libertad con el final del soneto de de Emma Lazarus ya parece haber perdido todo sentido: «"¡Guardaos, tierras antiguas, vuestra pompa legendaria!" grita ella./  "¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres./ Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad./ El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas./ Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades, a mí!./ ¡Yo elevo mi faro detrás de la puerta dorada!"»... Hoy ya nadie, persona o institución, parece estar dispuesto a abrir puertas doradas ante quien necesita refugio y solidaridad en este mundo.
Resultado de imagen de El Roto sobre solidariosPero, además, el propio tratamiento que en el mundo económicamente desarrollado (y subdesarrollante) se está dando a derechos elementales para la convivencia cotidiana, como por ejemplo la educación o la salud, los convierte en meros medios para fines externos a la propia ciudadanía que recibe (o no) los servicios que los articulan, lo que, en la práctica, constituye su negación como derechos y su conversión en bienes en el mercado. En realidad, su consideración como derecho es indisociable del carácter universal, igualitario y gratuito del servicio correspondiente, es decir de su gestión y prestación públicas, independiente de cualquier condición individual de las personas destinatarias (clase social, sexo, creencia religiosa, ideología política, práctica sexual, etnia, etc.). Lo contrario supone dejar la educación y la salud al albur de la iniciativa privada y del devenir de los mercados de servicios, e implica convertir, en la práctica, el nivel de acceso posible de cada cual a las prestaciones educativas y sanitarias en un bien patrimonial más que se añade a sus posesiones (vivienda, electrodomésticos o vehículo) como símbolo de status. O sea, una sociedad bajo el principio de “quien quiera salud o educación, que se la pague (si puede y en la medida que pueda y quiera)” que se proyecta en las tensiones privatizadoras que sufren estos derechos básicos marcando el camino, en primer lugar, hacia su ya citada disolución como tales, y, por añadidura, hacia el continuo deterioro de la calidad democrática de nuestros sistemas políticos...
Resultado de imagen de El Roto sobre solidariosY, sin embargo, una situación como la actual, en la que (crisis/estafa por el medio) cualquier derecho básico, es potencialmente recortado y relegado ante los “intereses superiores” de ese ente difuso que se ha dado en llamar “los mercados”, derivando incrementos constantes de una injusticia distributiva del bienestar que ya era insoportable, parece haber generado algunas respuentas ciudadanas que apuntan pasos materiales hacia un mundo más humano caracterizado por una suerte de retorno a viejas prácticas del apoyo mutuo (sí, aquel que ya en 1902, El Apoyo Mutuo: Un factor de la Evolución, Piotr Alekséyevich Kropotkin señalaba como clave etnológica frente a los delirantes discursos del darwinismo social), de la solidaridad entre iguales que, al margen de la tutela del Estado, tratan de recuperar una concepción colectiva del bienestar.
Y, sin embargo, el discurso oficial y el imaginario dominante sigue imponiendo fortalezas, cerradas a cal y canto para tantas gentes desamparadas como respuesta al devenir contemporáneo del llamado conflicto Norte/Sur, que supone que sobre las bases plurinacionales que dieron lugar a la constitución de los Estados modernos, hace poco más de dos siglos, y la polietnicidad derivada de sus prácticas colonialistas a lo largo del siglo XIX, se van multiplicando hoy en el mundo económicamente desarrollado (y subdesarrollante), el llamado Norte, las “presiones” del flujo migratorio (económico y político) masivo procedente del mundo económicamente subdesarrollado (y desarrollante), los países del llamado Sur… Porque este proceso va reconfigurando nuestras sociedades en una suerte (más bien desgracia) de multiculturalismo de la desigualdad sobrevenido que se añade al conflicto cultural propio de las sociedades complejas (con fenómenos contraculturales que rechazan y dinamizan la cultura dominante; con subculturas, como la rural, la femenina o la de las opciones sexuales minoritarias, que tratan de resistir y modificar el carácter urbano, masculino y heterosexual de la cultura hegemónica;…). Porque, mientras, la disolución del viejo conflicto Este/Oeste ha dejado expedito el camino hacia el poder real (y hacia los imaginarios colectivos que deriva) al neoliberalismo rampante, que, con su “discurso único” trata de legitimar las políticas de ajuste estructural  (en realidad, la transferencia al sector privado de toda actividad susceptible de ser convertida en negocio, bajo el principio de “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas –ya sea mediante la acción  residual de los Estados, cuando se trata de empresas o entidades financieras que ven frustrado su “afán emprendedor”, o, cada vez con mayor frecuencia e intensidad, de la mera solidaridad colectiva, cuando se trata de personas que ven precarizada su vida-“)… Y ello, supone,de hecho, en lo global y en lo local, actos y prácticas que violan sin recato los principios que articulan la mismísima Declaración Universal de los Derechos Humanos, desde la primera generación de esos derechos humanos (con quiebras evidentes del principio de libertad a favor del “imperio del más fuerte”), a la tercera (con quiebras del principio de solidaridad como éstas de las que hoy participan los gobiernos europeos ante los flujos de personas que huyen de la situación provocada en Oriente Próximo y Medio), pasando por la  segunda (con quiebras del principio de igualdad que suponen el desmantelamiento efectivo de los incipientes Estados del bienestar) Todo ello sucede, claro está, en plena crisis del concepto de Estado-nación, ya sin verdadera capacidad para administrar con la más mínima autonomía su territorio al estar en cuestión las propias ideas de Estado de Derecho, Estado Social de Derecho y el marco moderno de relaciones internacionales
Resultado de imagen de Forges sobre solidaridadUn lugar y una hora, en fin, donde las principales percepciones, actitudes y comportamientos ante “los otros” no pueden ya conformarse con una tolerancia discursiva al servicio del “juego de las alteridades” (por ejemplo, con los discursos y prácticas de la tolerancia cero que, en realidad, sirven para legitimar el incremento del control social sobre mentes y cuerpos). Y, por ello, debemos someter a crítica los propios procesos de construcción formal (normativa) de la tolerancia en nuestras sociedades, en cuanto se ven orientados por una concepción meramente mecánica (tolerancia como “desviación admisible de la norma”) al servicio de los intereses hegemónicos del mercado (como se ve nítidamente, por ejemplo, en propuestas viejas y nuevas ante la inmigración pluriétnica, como el llamado “contrato de integración”), que tratan de anular toda tentación de ese apoyo mutuo, de esa solidaridad entre iguales. Porque sólo así podremos contribuir al debate y la reflexión compartida sobre la moralidad y viabilidad humana de las consecuencias políticas y sociales (más allá del mero cálculo económico -“sólo el necio confunde valor y precio” diría Antonio Machado-), de ese apoyo mutuo como vía de resistencia material posible ante la sinrazón perpetuadora de la injusticia excluyente (que, por ende, es el caldo de cultivo más propicio para el odio, la violencia y el terror).
¿Cabe pues, aquí y ahora, en estas sociedades “desarrolladas”, el ensayo de soluciones simples (como el mero filtrado u obstaculización de los “flujos de la desesperación” que ahora practica la otrora acogedora y hoy descompuesta Europa con quienes huyen del hambre o el terror cotidianos, como la mera exclusión o la expulsión selectiva manu militari) para los conflictos derivados de la construcción histórica de colectividades complejas?...  La tentación excluyente en ese mundo globalizado e interconectado, que tanto gusta de publicitar  el pensamiento neoliberal, parece vana y absurda, pues, entre otras cosas, exigirá el continuo reforzamiento de esa manu militari (a la vez que se levantan muros cada vez más altos con “concertinas” cada vez más hirientes para los cuerpos desvalidos y los valores de la humanidad toda) que, ante la radical injusticia en el reparto mundial de la riqueza, resista por la fuerza la presión de los más desfavorecidos… ¿Es, más bien, la respuesta más adecuada aquella que, partiendo del (re)conocimiento del otro, busca la realización material de las condiciones objetivas para el desbordamiento de la alteridad en un pluralismo complejo capaz de entender y posibilitar la convivencia cotidiana a partir del impulso solidario que deriva en apoyo mutuo?... Y, ¿cómo hacerlo?.

Resultado de imagen de Forges sobre apoyo mutuoTodo ello será introducido, en sus aspectos conceptuales y básicos, y desarrollado por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, que, como siempre, facilitará a las personas participantes un dossier de elaboración propia con documentación sobre el tema abordado, incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, artículos e informaciones de interés, chistes, etc.. Tras su intervención (e, incluso, durante la misma) habrá un debate general entre todas las personas presentes (recordamos que, en relación con este Foro se habrá proyectado ya, el jueves, 15 de Diciembre, en el Cine-Forum “Imágenes para pensar”, la película Amélie, 2001, de Jean-Pierre Jeunet). La sesión, se celebra en relación con el Día Internacional de la Solidaridad Humana  (20 de Diciembre) y tendrá lugar en el Aula 3 (Segunda Planta), con asistencia libre. 

domingo, 27 de noviembre de 2016

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO CONTINÚA LA PROGRAMACIÓN PARA EL TERCER CUATRIMESTRE DE 2016 DEL FORO DE FILOSOFÍA POPULAR (29 DE NOVIEMBRE) CON UNA REFLEXIÓN SOBRE LA PROPIA FILOSOFÍA ANTE EL ESPEJO AQUÍ Y AHORA (¿POR QUÉ, PARA QUÉ, DÓNDE, CUÁNDO, CÓMO, QUÉ FILOSOFÍA?) EN LA QUE PARTICIPARÁ SILVERIO SÁNCHEZ CORREDERA

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El Martes, 29 de Noviembre de 2016, a las 19’30 horas,  en el Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), se desarrollará la sesión mensual del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” que, como continuación de la Programación del tercer cuatrimestre, an kbordará el tema «La filosofía ante el espejo aquí y ahora: ¿Por qué, para qué, dónde, cuándo, cómo, qué filosofía?». La sesión se plantea como reflexión general y concreta que, partiendo de la vivencia inequívoca de un tiempo mediático y simbólico (incluso pedagógico, al someter los sistemas educativos nacionales a vaivenes normativos interesados “en busca de lo útil”) donde lo aparente oculta y silencia lo esencial, trate de profundizar en este ascenso de la insignificancia (que diría Cornelius Castoriadis –Encrucijadas del Laberinto IV: El avance de la insignificancia.  1996-), y ver por qué hoy, en nuestras dramatúrgicas psudodemocracias con su ejercicio de representación convertido en “puro teatro”, parece recuperarse la idea de los viejos absolutismos (fue, al fin, el rector de la Universidad Complutense, todavía en Alcalá, quien dijo, ante el recuperado monarca Fernando VII, aquello de “¡líbrenos Dios de la funesta manía de pensar!”, que tanta carta de naturaleza cobrara luego en las soflamas fascistoides de ciertos generales franquistas en la postguerra) de que pensar resulta un estorbo (Forges dixit)… Porque, en efecto, en tiempos en los que Dios es el Mercado y la macroeconomía arrastra a las personas, bajo la sumisión aprendida (o, por mejor decir, inducida a través de los poderosos imaginarios dominantes que transmiten las industrias culturales transnacionales, desde Disney a los grandes grupos mediáticos), comienzan a brotar, todavía atomizados por la diversidad de causas para la disidencia y la resistencia,  algunos interrogantes sobre el “nuevo sentido del humanismo” en un mundo que, mientras se hace digital y virtual extiendiendo sus redes físicas de intercomucnicación, va paralela y paradójicamente segregando cada día a más sujetos expulsados de lo que podríamos llamar el primer analogado de la humanidad globalizada (el homo digitalis), a la vez que crea nuevas formas psicosociales (léase patológicas)  de incomunicación. Enfrentarse a esto, desde luego, exige algo más que debates en las plazas públicas o supuestos “asaltos a los cielos institucionales” que, al final, sólo sirven para legitimar lo que hay, exige partir de una concepción crítica de realidad crítica (y, por ello, tan compleja como la realidad misma) y de cómo podemos construirla, acercarnos colectivamente a ella… Si eso (en el fondo, una ontología y una epistemología) las formas de actuar de cada cual se tornan en mero voluntarismo y la evolución de las organizaciones sociales responderán a los meros intereses de quienes tienen el poder real (y la fuerza) por mucho que lo envuelvan en retóricas más o menos edulcoradas… Es decir, no hay una verdadera ética ni una verdadera política sin un marco ontológico y epistemológico previo que las ilumine… Porque, además, cuando actuamos siempre lo hacemos necesariamente guiados por una idea de mundo y por intuiciones más o menos precisas de cómo podemos conocer su realidad, de tal modo que, cuanto menor sea la reflexión explícita y el debate sobre ello, cuanto más implícitamente funcione ese telón de fondo, más posibilidades habrá de que se torne en pura metafísica… Es decir en ideas de mundo resultado procesos inmediatos de aprehensión como un todo (ya impliquen estos un supuesto yo interior, en una suerte de introspección transcendente, o un supuesto ente suprramundano, en una suerte de iluminación divina) sin otros conocimientos mediadores, como la ciencia o la tecnología… Sin ontología y epistemología, no es posible una filosofía práctica, ética y política; como, sin conocimientos de primer grado que permitan construir esa ontología y esa epirstemología, no hay verdadera filosofía, sino mera metafísica que, por su carácter inmediato e indubitable, fácilmente puede derivar hacia posiciones práctica tendentes al fundamentalismo.
Resultado de imagen de Forges sobre la FilosofíaAsí que cuando se dice, decimos, que Gustavo Bueno es el último gran filósofo en el sentido de que ha construido el último gran sistema de filosofía,  no estamos diciendo sólo que tiene una ontología (materialismo filosófico) y una epistemología (cierre categorial) fuertes que derivan necesariamente propuestas éticas y políticas de filosofía práctica… Estamos diciendo, de hecho, que, en estos tiempos en los que desde la propia Academia filosófica se desprecia lo ontológico y se relativiza lo epistemológico,  Gustavo Bueno elabora la última verdadera filosofía (lo que en ningún caso, como él mismo señaló hasta la saciedad, supone garantía de filosofía verdadera –esto, de paso, queda patente y paradójicamente demostrado en su deriva final de publicaciones de dirección intencional dudosa y seriamente teñidas por perspectivas ideológicas-)… Una filosofía verdadera que, por supuesto, implica la reflexión sobre el qué, el por qué, el para qué, el cómo, el dónde y el cuándo de la propia disciplina, desde su primera publicación, en polémica con Manuel Sacristán, El papel de la filosofía en el conjunto del saber (1971) hasta otras más recientes, como ¿Qué es la filosofía? (1995)…
Resultado de imagen de Forges sobre la FilosofíaY, en fin, el qué, el por qué, el para qué, el cómo, el dónde y el cuándo de la filosofía, significa, de hecho, un retorno a sus orígenes de saber de segundo grado (que necesita otros saberes de primer grado como mediación en su acceso a la realidad), crítico y totalizador, para seguir buscando, con afán la verdad en estos tiempos difíciles... Renovando el “¡atrévete a saber!” del humanismo ilustrado desde la crítica a su pretensión de verdad absoluta aportada por tantas filosofía de la sospecha… Para posibilitar la constancia y el valor de una actitud filosófica ante los embates de la vida y de la muerte.
Resultado de imagen de Forges sobre la Filosofía Pero la hora es la que es y no podemos conformarnos el mero diagnóstico, debemos (filosofía práctica) intentar atisbar siquiera algunas esas respuestas de resistencia, disidencia y reconstrucción: ¿cómo reelaborar un pensamiento crítico capar de enfrentarse a esa dictadura de lo banal capaz de diversificar y extender sin límites las formas de sumisión simbólicas y reales?... ¿Cómo tornar, en suma (y frente a tantos que desde tertulias o cátedras pervierten y prostituyen la filosofía), “la funesta manía de pensar” en “un arma cargada de futuro” (que diría Pablo Milanés)?..
Resultado de imagen de Forges sobre la FilosofíaTodo ello será introducido, en sus aspectos conceptuales y básicos, por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, que, como siempre, facilitará a las personas participantes un dossier de elaboración propia con documentación sobre el tema abordado, incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, artículos e informaciones de interés, chistes, etc..  Y a su desarrollo se incorporarán las aportaciones de Silverio Sánchez Corredera, Catedrático de Filosofía del IES “Emilio Alarcos” de Gijón, recién jubilado, Patrono de la Fundación Foro Jovellanos y autor de la tesis doctoral Ëtica, Política y Moral en Jovellanos, desde la perspectiva del materialismo filosófico (Universidad de Oviedo, 2003), reelaborada en el libro Jovellanos y el Jovellanismo, una perspectiva filosófica (Oviedo, Pentalfa, 2004), que, entre multitud de publicaciones de divulgación filosófica, tiene la biografía filosófica de Jovellanos adaptada al cómic (con dibujos de Mila García Pérez) en Jovellanos a la luz de Felinus... un gato filósofo  (Oviedo, Eikasía, 2011), gato que ya nos había intentado introducir en la propia Historia de la Filosofía (Felinus: Historia de la Filosofía I.Filosofía Antigua -Oviedo, Eikasía, 2010-).

Resultado de imagen de Forges sobre la FilosofíaTras sus intervenciones (e, incluso, durante las mismas) habrá un debate general entre todas las personas presentes (recordamos que, en relación con este Foro se habrá proyectado ya, el miércoles, 23 de Noviembre, en el Cine-Forum “Imágenes para pensar”, la película Irrational Man, 2015, de Woody Allen. La sesión, se celebra en relación con el Día Mundial de la Filosofía  (Tercer jueves, 17 de Noviembre) y en homenaje al recientemente fallecido Gustavo Bueno Martínez (Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, 1 de septiembre de 1924- Niembro, Llanes, Asturias, 7 de agosto de 2016), figura clave en la formación de ambos ponentes. Tendrá lugar en el Aula 3 (Segunda Planta), con asistencia libre.

lunes, 24 de octubre de 2016

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO CONTINÚA LA PROGRAMACIÓN PARA EL TERCER CUATRIMESTRE DE 2016 DEL FORO DE FILOSOFÍA POPULAR (25 DE OCTUBRE) CON UNA REFLEXIÓN SOBRE LA FILOSOFÍA ANTE LAS CIUDADES AQUÍ Y AHORA (DEL ESPACIO URBANO COMO ÁMBITO Y OBJETO DE REFLEXIÓN)




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El Martes, 25 de Octubre de 2016, a las 19’30 horas,  en el Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), se desarrollará la sesión mensual del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” que, como continuación de la Programación del tercer cuatrimestre, an kbordará el tema «La filosofía ante las ciudades aquí y ahora: Del espacio urbano como ámbito y objeto de reflexión». La sesión se plantea como reflexión general y concreta que parte del hecho histórico de que la propia filosofía tiene un origen inequívocamente urbano, preparado, entre el siglo VI y el IV a.N.E.,  en las colonias griegas de la Jonia y de la Magna Grecia, que seguían el modelo organizativo de la polis helénica, y “oficializado” en la Atenas del siglo IV a.N.E., momento a partir del cual su momento teórico (totalizador) exige la derivación de un momento práctico (particularizador) que incluirá una reflexión sobre la propia polis tanto en sus aspectos más ligados a las relaciones humanos de convivencia (civitas o la ciudad como unidad administrativa de la ciudadanía) como a los físicos y arquitectónicos (urbs o la ciudad como espacio construido). La ciudad es, probablemente, la realidad humana (y también filosófica) por excelencia: la filosofía, como acabamos de decir, nació y sólo pudo nacer en ella. Sin embargo, los imprescindibles enfoques categoriales (desde la arqueología al urbanismo, pasando por la sociología o la arquitectura) que pretenden constituir y agotar todo el conocimiento posible sobre la ciudad, resultan insuficientes para dar cuenta de “la ciudad como un todo” (o sea, de la idea misma de ciudad), por lo que la crítica a esos enfoques y sus pretensión de convertir la suma de sus aproximaciones parciales a la ciudad en un conocimiento completo, es ya una crítica filosófica de sus límites epistemológicos. O, dicho de otro modo, una verdadera teoría de la ciudad sólo puede ser una teoría filosófica. Y, así, debe contemplar (véase, por ejemplo, “Teoría general de la ciudad” de Gustavo Bueno, en G. Bueno, A. Hidalgo y C. Iglesias: Symploké, 1989: 335-342) su origen (como confluencia, en un vórtice permanente de flujos humanos continuos que, procedentes del exterior, se cruzan y alcanzan en un momento histórico una masa crítica, el núcleo de la ciudad, que abrirá un momento de segregación también permanente de fragmentos de flujos que derivan hacia la periferia, la “no ciudad”, u otros vórtices) y evolución (de una ciudad absoluta, autorreferente y autónoma, a una ciudad enclasada, definida por relación con otras ciudades, hacia las que podrá desarrollar vínculos hegemónicos, ciudad imperial, o simétricos dentro de una unidad superior, ciudad nacional, cuyas evoluciones extremas, pasando por la cosmópolis, serían la desaparición por corrupción o la disolución en una ciudad planetaria única y ubicua).                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            
Resultado de imagen de El Roto sobre urbanismoEn cualquier caso, el vórtice permanente se configura el presente desde un multiculturalismo migratorio creciente, tanto en procesos intraestatales de abandono masivo del medio rural (la no ciudad) para asentar precariamente esas poblaciones en las grandes urbes (también en el Sur), como interestatales de abandono masivo de los países económicamente más subdesarrollados y desarrollantes (el llamado Sur) para acceder en condiciones de gran vulnerabilidad a los centros urbanos de los países económicamente desarrollados y subdesarrollantes (el llamado Norte)… En efecto, ese Norte, se convierte en un foco de atracción irresistible (fuertemente mediado por por el “espejismo” que pergeñan los nuevos mass media globalizados) para millones de seres humanos que apenas pueden sobrevivir precariamente en su Sur de origen… Esta migración económica, unida al propio carácter plurinacional y poliétnico de la constitución de los Estados-nación contemporáneos, convierte las ciudades del presente en un abigarrado muestrario de diversidad humana, en un ámbito radicalmente multicultural… Pero una diversidad humana que forzada a asumir unas condiciones de desigualdad (económica, de aceso al bienestar, también espaciales en nuestras urbes) insoportables que la dichosa crisis económica, lejos de los alientos iniciales de cambios en un sistema (el capitalismo globalizador) con inevitables tendencias especulativas (catapultadas por la llamada revolución de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación hacia una perversa financiarización de la economía mundial), parece claro que será pagada, una vez más y de forma más escandalosa que nunca, por quienes nada han tenido que ver en su generación... Los países económicamente desarrollados (y subdesarrollantes) del llamado Norte, mal que bien, atisban una salida afincada sobre las subvención de los grandes intereses económicos con dinero público, mientras los países económicamente subdesarrollados (y desarrollantes) del llamado Sur ven como se alejan hasta las menguadas esperanzas contenidas en los Objetivos del Milenio… Es la contradicción entre una ciudad de los pobres (difusa y violenta en sus estructura y límites) y la ciudad de los ricos (precisa y tranquila) de las que habla el urbanista Bernardo Secchi (La ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres, 2015) Evidentemente, enfrentarse a este mundo postmoderno del “¡sálvese quien pueda!” plantea algunas cuestiones radicales: ¿Cómo garantizar entonces, hoy, aquí y ahora, el sostenimiento de la cohesión social indispensable para una buena y próspera convivencia en nuestras ciudades?, ¿cómo asumir, desde las “ciudades receptoras”, la diferencia normativa, radical en tantas ocasiones, sin renunciar a la esencia misma de su pluralismo constitutivo?. ¿Cómo asumir, por los “territorios emisores”, la frustración de sus aspiraciones y esperanzas en una perpetuación de la misera relativa (y hasta absoluta)?...
Y, sin embargo, entre las poblaciones más bien pensantes de quienes gozan de todos los derechos florecen los discursos mediáticos que fundan, consolidan y extienden un “imaginario de la no ciudad” ligado a una poética de la vida buena: llena de libertad, disposición absoluta del propio tiempo, relación respetuosa y enriquecedora con la naturaleza y los iguales....
Resultado de imagen de El Roto sobre urbanismoPero, claro, raros son los paladines de esos imaginarios poéticos dispuestos, salvo por imperiosa necesidad (económica) personal o colectiva, a trasladarse a los lugares donde el “disfrute de tantas ventajas” es forzoso… Acaso, entre otras razones, porque es estadísticamente forzoso también hacerlo durante una vida breve y pródiga en penurias. Y, así, la vivencia de un multiculturalismo teritorial y geográfico cada vez más residual (rural/urbano, secano/humedales, aislamiento/hipercomunicación, periferia/centro,...) se torna en verdadera desigualdad y segregación espacial ante las presiones homogeneizadoras de nuestras ciudades, sea incapaces aquí y ahora de someter a crítica los diversos tratamientos y propuestas políticas de transformación del territorio que suponen, de hecho, procesos personales y colectivos de pérdida de identidad, extrañamiento y, en general, exclusión…  Así ocurre, por poner un ejemplo muy patente, la pérdida de la mitad de los humedales existentes en Expaña durante el siglo XX (lo que, unido a una deforestación especulativa para “urbanizar el bosque”, lleva a la progresiva desertificación del territorio) tratará de paliarse “políticamente” mediante la inmersión (y desaparición) de cientos de pueblos en embalses y pantanos artificiales que llevan al extrañamiento de decenas de miles de personas y al riesgo de desaparición de formas de vida bien integradas en el antiguo territorio (extrañamiento forzado y un verdadero etnicidio que refleja vívida y hermosamente la novela Distintas formas de mirar el agua (2015).de Julio Llamazares, recordando su nacimiento en Vegamián, pueblo sumergido en el pantano del Porma en 1963. En suma, la pérdida de diversidad etnológica se ha convertido ya en una de las paradójicas constantes culturales en nuestras “ciudades multiculturales de progreso”, en las que cada día desaparecen (o son relegadas a lo marginal, a la periferia del mundo, a la no ciudad, a la condición de “cultura en peligro extinción”) más y más formas de vida ligadas al equilibrio del ser humano con la naturaleza para ser violentamente sustituidas (tras abruptos cambios del paisaje y sus usos por un sistema de explotación y consumo depredador de recursos naturales y humanos)  sólo por las costumbres que tengan cabida en el gran mercado global por ser susceptibles de negocio.
Resultado de imagen de Forges sobre urbanismoEsas abruptas transformaciones del paisaje (ese “llevar el  río al desierto y traer el desierto al río” del que sarcásticamente habla El Roto) que determina la presión hacia una ciudad planetaria homogeneizadora, no sólo agreden irreversiblemente la naturaleza (bajo formas de deforestación, desertificación, o perdida de biodiversidad) sino que también suponen una pérdida neta de etnodiversidad como evidente síntoma de riqueza cultural (una sociedad y una ciudad son indudablemente más rica, y está mejor preparada para enfrentarse a sus retos, cuanto mayor sea la diversidad de formas de vida capaces de convivir que atesoran)... Y de ahí que resulte tan urgente un análisis crítico las actividades humanas que, en su acelerada demanda de materias primas y energía, en su galopante acumulación de residuos biodestructores, en su creciente enfoque meramente especulativo del territorio, la ponen en grave riesgo en nombre de un “progreso” que, sólo para unos pocos, se traduce en rendimiento económico inmediato, a costa de la aculturación de colectivos enteros (tratados en realidad como simples excedentes humanos), y la usurpación de recursos (irrecuperables, en muchos casos) a la humanidad del presente (y a todas las generaciones futuras) en todo el planeta.
Resultado de imagen de El Roto sobre urbanismoEn efecto, la relevancia de la etnodiversidad no radica sólo (ni fundamentalmente) en sus aspectos culturales, sino también (y, acaso, sobre todo) a la capacidad especifica de la propia humanidad para enfrentarse a su supervivencia a largo plazo, y en buena medida el éxito de las ciudades deriva de su capacidad para concentrar recursos que la maximizan… Y cierto es que la propia dinámica evolutiva hace que “naturalmente” (en relación con el medio y sus cambios más o menos drásticos) estén desapareciendo de continuo unas especies y apareciendo otras; pero la actividad humana (desde las deforestaciones o la depredación abusiva hasta la transformación de territorios en ciudades ecológicamente insostenibles e inssustentables o la emisión de gases que deriva en el calentamiento global) acelera drásticamente los cambios en numerosos habitat hasta poner en grave riesgo los seres vivos que los pueblan (hasta poner en riesgo colectivos específicos de la especie humana y, en el límite, a ella misma como tal). En suma, intervenciones que cuestionan severamente la propia relación del ser humano con el resto de los seres vivos (tal y como ya señalaba, en 1854, Seattle, Jefe de las tribus suquamish y duwamish), poniendo en peligro la propia supervivencia… Y el proceso de urbanización acelerada del palneta es una de ellas; porque los problemas de la ciudad presente (de esa urbanización global en definitiva) se multiplican: especulación inmobiliaria que destruye cualquier atisbo de realización del derecho universal a una vivienda digna (véase, por ejemplo, Inurrieta, A.- Irigoien, E.- Murgui, N. y Naredo, J.M.: Qué hacemos con la vivienda, 2013); verdadero núcleo del desarrollo de las contradicciones del capitalismo que, paradójicamente, puede alentar las únicas esperanzas de rebeldía y los únicos alientos utópicos en relación con la recuperación de la voz ciudadana (ver, por ejemplo, Harvey, D.: Ciudades rebeldes. El derecho de la ciudad a la revolución urbana, 2013), aunque sea objeto aquí y ahora de una patrimonialización mercantilista del espacio público urbano en aras de un mayor control social tal y como lo muestran las normativas municipales sobre convivencia al uso (ver, por ejemplo, GEA “La Corrala”: ¿Por qué no nos dejan hacer en la calle?. Prácticas de control social y privatización de los espacios en la ciudad capitalista, 2013), para lo que tan útil resulta la gestión del miedo derivado de los conflictos por la desigualdad y la “injusticia espacial” en nuestras ciudades  como instrumento de control urbano (ver, por ejemplo, Davis, M.: Control urbano: la ecología del miedo, 2001), en paralelo a la proliferación de redes glogales de ciudades por encima del Estado-nación (ver, por ejemplo, Sassen, S.: Contrageografías de la globalización. Género y ciudadanía en los circutios transfronterizos,  2003). Pergeñar, pues, una teoría de la ciudad es imprescindible para enfrentarnos racionalmente a tales cuestiones… Porque, ¿quiénes se preocupan hoy, aquí y ahora, por escuchar, extender, actualizar y dar sentido crítico a las viejas reflexiones del Jefe Seattle?, ¿quiénes se muestran dispuestos a exigir que las actividades humanas favorezcan la biodiversidad y la etonodiversidad en lugar de destruirlas?.. ¿Quiénes, en suma, pueden y quieren dar el paso hacia una neva ciudadanía global y responsable que anteponga la razón humana (universal y diacrónica, pero local y concreta) a los intereses coyunturales del beneficio inmediato para unos pocos?, ¿quiénes están realmente dispuesto a favorecer ciudades más amables y habitables frente a la mera especulación?... Y, ¿cómo hacerlo?.
Porque en la insoportable desigualdad en el acceso a la riqueza, el binestar y hasta el espacio que caracteriza nuestro presente, no podemos conformarnos ya con una forma de lánguida queja; de vacua asunción del análisis crítico de los grandes discursos del “buenismo bienintencionado”, desde los hermosos manifiestos como Lo pequeño es hermoso, 1973, de Ernst Friedrich Schumacher hasta los rimbombantes Objetivos del Milenio auspiciados por Naciones Unidas… Se trata, ni más ni menos, que de pergeñar las líneas de fuerza (ideas, políticas, acciones colectivas y comportamientos individuales) más coherentes con una verdadera ciudadanía planetaria y con una ciudad acogedora para todos... Porque, ¿cómo avanzar hacia las verdaderas condiciones de posibilidad de una erradicación universal de la desigualdad injusta como prioridad sin menguas ni aplazamientos, sin aproximarnos a ese concepto?.
Resultado de imagen de Forges sobre urbanismoTodo ello será introducido, en sus aspectos conceptuales y básicos, y desarrollado problemáticamente por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, que, como siempre, facilitará a las personas participantes un dossier de elaboración propia con documentación sobre el tema abordado, incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, artículos e informaciones de interés, chistes, etc..
Resultado de imagen de El Roto sobre urbanismoTras su intervención (e, incluso, durante la misma) habrá un debate general entre todas las personas presentes (recordamos que, en relación con este Foro se habrá proyectado ya, el miércoles, 19 de Octubre, en el Cine-Forum “Imágenes para pensar”, la película Good Bye, Lenin!, 2003, de Wolfgang Becker. La sesión, celebrada en relación con el Día Internacional de las Ciudades (31 de Octubre),  tendrá lugar en el Aula 3 (Segunda Planta), con asistencia libre.